Juan Díaz de la Cueva, intérprete, presentó el trasunto de arriba al señor Alcalde Mayor de Jalapa, y los naturales de Jalapa, piden de su voluntad se dé la información.
Para la dicha información, se recibió juramento de Don Mateo Diego, indio principal de Jalapa, quien ratificó lo dicho por los testigos anteriores, sobre la necesidad y conveniencia de dar a censo el, mesón que la comunidad posee como por propios en este pueblo.
Nicolás de Pro, dueño de su recua, vecino de la ciudad de Puebla de los Angeles, vende a Doña María Aldoza de Vargas Matamoros, unas casas de piedra cubiertas de teja, y su solar cercado de pared, ubicadas en la Calle Real que va de la plaza para la ciudad de Veracruz; lindan por una parte, con casas que le dio en dote de su hija Pascuala Gonzáles a Cristóbal de Salcedo, cirujano; y por la otra, con casas que dejó Doña Aldonza de Vargas y hacen frente con casas de Alférez Antonio de Medina; las cuales hubo y heredó de sus padres Francisco de Pro y Leonor de Shagún, difuntos, libres de censo, hipoteca, empeño y otra enajenación, por el precio de 500 pesos de oro común, horros de alcabala.
Bartolomé de Oliver, vecino y mercader de la ciudad de Jalapa, vende a Juan de la Gasca, dueño de su recua, vecino de la ciudad de México, una esclava mulata prieta, nombrada Beatriz, criolla de Jalapa, hija de Andrea, negra Angola, difunta que fue su esclava; de 18 a 19 años de edad, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
Gaspar de los Reyes, vecino de Jalapa, salió por fiador de Fernando de Arriaga, persona que ganó la sentencia de remate a Fernando Yáñez, en tal manera, que si la dicha sentencia se apelare y por algunas de las causas de la Ley de Toledo fuere revocadas en todo o en parte, el dicho Fernando de Arriaga restituirá todos los pesos de oro que importare la parte revocada.
Andrés de Bustillo, vecino de Jalapa, vende a Doña Teresa de la Gasca y Ortega, viuda del Sargento Manuel Riveros, vecina de Jalapa, una negra nombrada Felipa, criolla, de 14 a 15 años de edad, hija de Andrea, negra Malemba, su esclava, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 310 pesos de oro común.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdova Arellano, residente en este pueblo, dio su poder cumplido a Miguel de Troya, copropietario del ingenio San Sebastián Maxtlatlán, para que en su nombre reciba y cobre de cualesquier personas todos los maravedíes, pesos de oro, plata reales, joyas, esclavos, ganados, y otros bienes que le fueran debidos; y para que arriende sus casas, tiendas y haciendas con las condiciones que quisiere; otro si, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente y adelante tuviera.
Andrés Alonso, mestizo, vecino de Jalapa, puso a su hijo Diego Ortiz, de 18 años de edad, por aprendiz en el oficio de curtidor de suela con el Alférez Antonio de Medina, mercader, vecino de Jalapa, dueño de la tenería que está rumbo a la salida para Veracruz; por tiempo de cinco años, a partir de hoy día de la fecha, de suerte que al fin de dicho tiempo, pueda trabajar en cualquier parte como oficial.
Ante Gonzalo Márquez, Teniente de Alcalde Mayor de esta provincia, José de Rivera, español, oficial de sastre, vecino de Naolinco, manifestó un hierro para marcar sus cabalgaduras, en esta forma.
Tomás de Campo, natural de la ciudad de México y vecino de Jalapa, mercader, con motivo de haber contraído matrimonio con Doña María González del Moral, hija legítima del Capitán Benito González y de Doña Sebastiana del Moral, difuntos, declaró haber recibido del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de este partido y curador de su esposa, la parte de la herencia materna y paterna que le cupo en los bienes que quedaron por fin y muerte de la dicha Doña Sebastiana del Moral, en calidad de dote, la cual suma 5004 pesos 2 tomines y 8 granos de oro común.