Juan [de]Chávez, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan Díaz de la Cueva, de la misma vecindad, un rancho que tiene en términos de Jalapa, con sus tierras, 12 bueyes, dos rejas, dos pares de coyundas, cuatro puercas paridoras, un berraco y 15 chicos, por tiempo de 3 años, a partir de 1 de marzo del presente año, con cargo de que cubra un jacal de zacate, rompa dos fanegas de rosa de sembradura, en premio del primer año; y el en segundo, le ha de pagar 50 pesos y sembrar dos fanegas de maíz, y en el tercero, sólo 50 pesos de oro común.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, clérigo residente en este ingenio, para que en su nombre ajuste y liquide cuentas con Antonio Gómez de Paz, vecino de la ciudad de Los Ángeles, de los envíos de azúcar que le ha remitido y de los 8 000 pesos que le prestó a plazos, con su respectivo premio.
Alonso González y Doña Isabel Méndez Ronquillo, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Juan de Chávez, vecino de esta pueblo, una negra esclava nombrada Luisa, de 16 años de edad, criolla, nacida en su casa, hija de María negra Angola, esclava de la dicha Doña Isabel, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.
Miguel de Troya, vecino de Coatepec, como principal deudor, y Don Antonio de Orduña Loyando residente en este ingenio, como su fiador, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la Puebla de Los Angeles, 635 pesos de oro común, por razón de otros tantos en que se remató al dicho principal, el Diezmo de Maíz, semillas, potros y otras casas de la cordillera de Jalapa, correspondientes al año de 1647, para el día de Navidad que viene del presente año.
Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenavista, impuso un censo de 10,000 pesos de oro común sobre todos sus bienes muebles y raíces, especialmente sobre su dicho ingenio, sus tierras, machos de caña, 80 esclavos negros, aguas, pastos, abrevaderos, casas, prensas, cobres, 600 bueyes de tiro, 300 yeguas y caballos, y demás bienes a él pertenecientes, a razón de veinte mil al millar, conforme a la última pregmática de Su Magestad, y dará una renta de 500 pesos anuales en favor de Doña Constanza de Abrego Caballero, viuda del General Fenando de Sosa Suárez.
Don José de Ceballos y Burgos, residente en su ingenio Nuestra Señora del Rosario, salió como fiador de Mateo Rodríguez, vecino de esta jurisdicción, hasta la cantidad de mil pesos de oro común, en tal manera que el susodicho cumplirá las obligaciones que tienen hechas para la paga del valor de una hacienda de labor que quedó por fin y muerte de Fernando de la Calva, la cual se le remató en términos de la jurisdicción de San Juan de los Llanos.
El Lic. Pedro de Irala, presbítero beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, residente en este de Coatepec, como capellán perpetuo de la capellanía de misas que fundaron Melchor Pérez y María Pérez de Cárdenas, su mujer, vecinos de la ciudad de Los Angeles, y la diputaron en el convento de monjas de Santa Clara de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Diego del Villar, vecino de Coatepec, para que en su nombre cobre de Hernando de Porras Aparicio, vecino de la ciudad de México, inquilino censuatorio de la dote de la dicha capellanía que está impuesta sobre sus haciendas de ganado mayor que tiene en términos de Tlacotalpan, los réditos de la dicha capellanía desde el 28 de noviembre de 1647, cuya cobranza haga a razón de 423 pesos anuales, según lo tiene dispuesto la dicha María Pérez de Cardenas en cláusula de su testamento.
Bartolomé de Lecea y María de la Cruz [de Villanueva], su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Gala [Moreno], vecino de Jalapa, una negrita, su esclava, nombrada Angelina, nacida en su casa, hija de Magdalena, negra, su esclava, de 5 años, poco más o menos, por el precio de 100 pesos de oro común.
Por vía de codicilo, Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, declaro que en su testamento dispuso que su cuerpo fuera sepultado en la iglesia del convento de San Francisco de Jalapa y se diesen de limosna 25 pesos, y por hallarse muy pobre, mandó que la limosna se redujera a 16 pesos.
Codicilo de María Hernández de Ortega, vecina de este ingenio, por el cual nombró por sus albaceas a Francisco Sánchez y a Andrés Rodríguez Hurtado, en lugar del Lic. Fernando de España, presbítero.