Bartolomé Jiménez, cirujano, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Pardo, dueño de recua, vecino de este pueblo, para que en su nombre reciba y cobre de Diego de Gálvez, Receptor de la Real Audiencia de México, unos autos que el susodicho ha seguido con el juzgado de Jalapa contra la persona y bienes del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, sobre la paga de 2,849 pesos de oro común que le debía del tiempo que el sirvió de cirujano en sus ingenios de Azúcar.
Testamento de Francisco Martín, vecino de Jalapa, hijo legítimo de Juan Martín Rubio y de Francisca Hernández, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo.
Juana Ruiz, vecina de Jalapa, viuda de Diego Martín Guerra, su albacea, solicitó licencia para hacer un inventario de los bienes que dejó su difunto marido. El Alcalde Mayor de Jalapa, Don Antonio Gómez de Paz, concedió la licencia y se dispuso a realizarlo en presencia de testigos.
Testamento de Catalina Pérez de Villanueva, vecina de Jalapa, viuda de Juan Díaz de la Cueva, hija, legítima de Antonio González y de María Pérez de Villanueva, vecinos que fueron de este pueblo de Jalapa.
Poder para testar de Francisco Sánchez Moreno, a favor de Don Juan de la Higuera Matamoros.
Luisa Ordóñez, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, vecina de Jalapa, dio carta de libertad a su esclavo negro nombrado Marcos de la Cruz, natural de la Isla de la Palma, en Las Canarias, que hubo y compró para ella su hijo Gonzalo de Córdoba en la nueva Veracruz, habrá 30 años, y tendrá 45 años de edad, con la condición de que mientras viva la otorgante, le ha de dar 8 pesos de oro común cada mes para su sustento.
Otro codicilio del Capitán Alonso Sánchez, vecino de la nueva Veracruz, estante en este pueblo y enfermo en cama, por el cual revocó una cláusula del codicilio del 3 de junio del presente año, y dispuso que su cuerpo sea enterrado en la iglesia del Convento de San Francisco, por ser hermano de la cofradía de la Tercera Orden del Señor San Francisco y el novenario de misas se digan en el dicho convento; de los 100 pesos de limosna que ordenó se diesen al hospital, mandó que sólo se le den 50 pesos porque su entierro se verificará en el monasterio de San Francisco. Liberó de su cautiverio a cuatro esclavos, e hizo un inventario de los bienes que trajo de la ciudad de Veracruz.
Sebastián Hernández y su esposa María López, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Hernán Pérez de la Cuesta, dueño de recua, vecino de Los Angeles, para que en sus nombres venda una esclava negra nombrada María, de nación Angola, de 40 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, por los pesos de oro que le pareciere.
Codicilo de Beatriz de Campos, natural de Ayamonte, en los reinos de Castilla, vecina de Jalapa, viuda de Francisco García, por el cual dispuso se le diera un solar a su hija María de la Cruz; asimismo, nombró a Manuel de la Peña y a su nieto Juan Mejía Navarrete como sus albaceas.
Felipa de Arellano, vecina de esta provincia, viuda de Alonso Domínguez, vende a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Sebastián García Adán, vecina de Jalapa, una negra esclava nombrada Teresa de Jesús, de 30 años de edad, de nación[tierra] Angola, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, la cual hubo de Don Ramiro de Córdoba y Arellano por una manda de 300 pesos que le hizo en cláusula de su testamento, cuya donación se verificó el 9 de abril de 1653 en la nueva ciudad de Veracruz; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni enfermedad, por el precio de 200 pesos de oro común.