Nicolás Conte, vecino del pueblo de Orizaba, y estante en la ciudad de los Ángeles, se obliga a pagar a Mateo Gómez, 170 pesos de oro común, los cuales son del resto y fenecimiento de todas las cuentas que entre los dos ha habido.\n
Juan Martín de Triana, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en el pueblo de Orizaba, se obliga a pagar al Reverendo Padre Tomás Ruiz de Zúñiga, Cura y Vicario de la provincia de Orizaba, 600 pesos de oro común por razón de un caballo castaño y de 430 fanegas de maíz, que el susodicho le dio y entregó en los pueblos de Maltrata y Acultzingo.\n
Juan de Leiva, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Diego Sánchez, tratante en el río de Alvarado, 120 pesos de oro común, por razón de 5 cargas de cacao de Tabasco, que del susodicho recibió compradas a 24 pesos cada carga.\n
Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, estante al presente en el pueblo de Orizaba, otorga poder a Andrés Moreno, vecino del pueblo de Tecamachalco, y a Baltazar de Rivera, vecino de la ciudad de Oaxaca, para que puedan vender un esclavo nombrado Alejandro, de tierra Biafara, de edad de 24 años poco más o menos, el cual vendan, truequen o cambien por razón de cualquier potro, caballo, mula, yegua o potranca, reales u otro género de mercadería que les pareciere.\n
Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, vende a Manuel de Tevez, vecino de dicho pueblo, un esclavo negro llamado Amador, de tierra Mandinga, de edad de 40 años poco más o menos, por precio y contía [sic] de 400 pesos de oro común.\n
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, estante en el pueblo de Orizaba, en nombre, voz y por poder del Bachiller Lázaro de Ávila, Clérigo Presbítero, vende a Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de este provincia de Orizaba, un esclavo negro nombrado Francisco, de 25 años, de tierra Biafara, por precio y contía [sic] de 350 pesos de oro común.
Domingo Sánchez, dijo que por cuanto Francisco Hernández, hijo de Justina, natural de este pueblo, le hizo carta de servicio, y unos días tuvieron pleitos en razón de no quererle servir, por lo que ahora han convenido y concertado en que se cancela la dicha escritura.\n
Baltazar Hernández, dijo que estaba concertado con Alonso Mirueña, zapatero, por tiempo y espacio de un año, y hoy se obliga a trabajar en su casa de zapatero y hacer - dándole recaudo bastante- seis pares de zapatos sencillos, y por el dicho año le ha de pagar 120 pesos de oro común, comprometiéndose a darle ropa limpia, casa, comida, calzado de botas y zapatos durante dicho tiempo.
Luis de Saavedra, Vicario de este pueblo, vende a Juan Morón, señor de su recua, una casa en este pueblo, la cual linda con casa de Ana López y solar del otorgante, casa en la que al presente vive Nicolás Conte, de quien la hubo y compró el otorgante y ahora la vende en precio de 220 pesos de oro común.\n
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n