Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, vende a Cristóbal Rodríguez, señor de su recua, un esclavo negro llamado Andrés, de tierra Zape, entre bozal y ladino, de edad de 25 años poco más o menos, por precio y contía [sic] de 400 pesos de oro común.\n\n\n
“Por ende en virtud del poder que va incorporado y de él usando otorgo y conozco por esta presente carta que, vendo a Juan Sánchez [Bermejo] y Francisco Prieto, dos estancias de ganado menor ovejuno que Gaspar de Rivadeneira hoy tiene en términos del pueblo de Cachula y del de Tecamachalco, que la una de ellas se nombra la estancia de Tlecuitlapa y la otra de los Pozuelos, que las dichas dos estancias tienen 50 000 cabezas de dicho ganado ovejuno”.
Juan de Leiva, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Payo Patiño Dávila, Corregidor de esta provincia, 85 pesos y 6 tomines de oro común por razón de 3 cargas y un jiquipil y 5 zontles de cacao, que recibió comprado a 25 pesos carga, cuya cantidad se obliga a pagar en el término de dos meses.\n
Payo Patiño Dávila, Corregidor por el Rey Nuestro Señor de esta provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Juan de Molina Valderrama, Vicario del ingenio de Orizaba, 225 pesos de oro común, los cuales son por razón de 31 arrobas de azúcar blanca puesta en la ciudad de los Ángeles, a 7 pesos y [2] tomines la arroba.\n\n
Francisco, indio natural del pueblo de San Simón, mediante y por lengua de Juan García, dijo que entra a servicio y soldada con Pedro [de] Beristáin por tiempo y espacio de un año, por precio de 20 pesos de oro común, y declara haber recibido a cuenta del dicho año 18 pesos de oro común.\n
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, dijo que ha recibido de Miguel Carrera - persona que tiene a renta las ovejas de el dicho don Rodrigo -, la cantidad de 1 104 pesos y 2 tomines de oro común, los cuales son por dicho arrendamiento, y recibió en reales, carneros y otras cosas, y por ellos otorgó carta de pago, y asimismo, declara darse por contento y entregado de 2 100 arrobas de lana que son del arrendamiento de las dichas ovejas
Juana López, viuda de Gonzalo Pérez, hace donación a Juan Martín, su yerno, de un solar y una casilla vieja de jacal, que linda con sitio de solar de Juan de Moya y calle Real, cuyo solar su esposo lo hubo de Juan Sáez de Rojas, beneficiado de este pueblo.\n
Juan Martín de Triana, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a pagar a Juan Gómez, vecino de Orizaba, 150 de oro común los cuales son por razón de dos caballos.\n
Francisco López, como principal, y Juan Fernández, como su fiador, vecinos del pueblo de Tlalixcoyan, se obligan a pagar a Francisco de Oliveros, Corregidor de la provincia de Huatusco, 60 pesos de oro común, los cuales son por razón de 120 bobos que le dio Oliveros a Francisco López para que los llevara a la ciudad de México, a razón de 4 tomines bobo.\n
Francisco López, estante en el pueblo de Tlalixcoyan, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino de dicho pueblo, 150 pesos de oro común, los cuales son del resto de 550 pesos de oro en que compró al susodicho 10 mulas de diferentes hierros y colores, las cuales hipoteca como seguro de la deuda.\n