Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de su cuñado Vicente Rijo, piloto, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño y señor de su ingenio de La Santísima Trinidad, cuatro esclavos negros de diferentes nombres, tierras y edades, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.
Fray Andrés Martín, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de Jalapa, dio en arrendamiento a Vicente Lorenzo, vecino de Jalapa, unas casas de morada en este pueblo propiedad de dicho hospital, durante un año y al precio de 50 pesos de oro común.
Martín de Villanueva Zavala, hijo legítimo del contador Alonso de Villanueva y de María de Zavala, estudiante radicado en Los Ángeles, para continuar sus estudios recibió de Andrés Rodríguez, administrador del ingenio Nuestra Señora de los Remedios puesto por sus acreedores, 100 pesos de oro común; y en caso de que no pasaren a la cuenta del ingenio, se obligó a pagarlos por su persona y bienes.
Doña Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, viuda de Rodrigo Fernández y como curadora de sus menores hijos, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, un sitio de venta y cinco caballerías de tierra, ubicadas en términos de Jalapa, donde dicen Xalatengo El Viejo, a poco más de media legua del pueblo, por el precio de 480 pesos de oro común.
Francisco Estupiñán y Francisco Luis, españoles residentes en esta provincia, formaron una compañía para el trato en el género que les pareciere:el primero puso una mula, siete caballos, 130 cabras, valoradas en 284 pesos, y 1300 pesos en reales; el segundo puso 10 mulas aparejadas apreciadas en 400 pesos, más cuatro caballos, un negro llamado Manuel, de tierra Congo, y una negra llamada Catalina, de nación Angola, valorados en 1 184 pesos de oro común.Dicha compañía se hizo por tiempo de cuatro años, y al término de los mismos se partirían las ganancias o pérdidas por mitad.
Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, su legítima esposa, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño de su ingenio en esta provincia, dos caballerías de tierra en términos de Jalapa, en la parte nombrada la Cañada de San Andrés, desde el paso del río que llaman el potrero hacia las faldas del cerro de Perote, por el precio de 300 pesos de oro común.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Francisco García, dueño de su fragua, vecino de esta provincia, 344 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó el reales de contado, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 808 pesos y 4 tomines de oro común, precio de 15 bestias mulares cerreras, a 55 pesos cada una, de los cuales suman en realidad 825 pesos, pero se descontaron 16 pesos y 4 tomines de alcabala que pagó por el dicho Diego López, y los dará en esta manera: 269 pesos 7 tomines ocho meses después de la fecha de esta escritura, otros 269 7 tomines de allí en otros ocho meses y los 269 pesos 7 tomines restantes de allí en otros ocho meses.
Francisco de Cárdenas, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 640 pesos de oro común, precio de 32 bestias mulares cerreras, a 20 pesos cada una, en esta manera: 213 pesos y 3 tomines de oro común, para el 8 de marzo de 1618, otros 213 pesos y 3 tomines de allí en otros ocho meses y los 213 pesos y 3 tomines restantes, de allí en otros ocho meses. Asimismo, se obligó a pagarle 55 pesos más de dos machos que le vendió, horros de alcabala.
Alonso Martín, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles, con poder de Alonso Escudero, de la misma vecindad, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, un negro esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, con las tachas que tuviere y por casado en la nueva ciudad de la Veracruz, sano de sus miembros, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 430 pesos de oro común.