Cosme del Palacio, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en el pueblo de Acultzingo, otorga poder a Pedro de Palacio, su hermano, para que pueda vender la cantidad de pesos que quisiere a censo y tributo en cada un año a rédito del otorgante, a favor de una o más personas, cargándolos y vinculándolos conforme a las nuevas leyes y pragmáticas de su majestad, sobre su persona y bienes y la persona y bienes del dicho Pedro de Palacio, y señaladamente sobre 18 sitios de estancia de ganado menor que tienen en su mayor parte en tierra caliente, en términos de Acamaluapa y Tlatetelco y otros en términos de Tepeaca, llanos de Ozumba, en que hay dos poblados con 25 000 cabezas de ganado menor.
Juan de Estrada, vecino de Orizaba, se obliga a pagar al Padre Luis de Oliveros, beneficiado de Zongolica, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo rosillo.\n
Cristóbal de Miranda, vecino de la ciudad Real de Chiapas, en nombre y en voz de Juan de Miranda, su padre, en virtud del poder que le otorgó en la dicha ciudad, el 3 de agosto de 1580, ante Hernando Nino [Niño] de Barahona, Escribano de Su Majestad, vende a Andrés de Illescas dos sitios de estancia de ganado mayor que son y están en términos de los pueblos de Cotaxtla y Huatusco, uno de ellos nombrado Tepalcatetelco y el otro Zaltianguez [sic], y asimismo 90 reses vacunas, toros, novillos y vacas por precio y contía [sic] de 900 pesos de oro común.
Andrés de Laredo, estante en este pueblo, otorga poder especial a Francisco Negrete y a Simón Matoso, vecinos de la ciudad de México, para que cobren de los oficiales que residen en la ciudad de México, el salario de 91 días que le deben de todo el tiempo que se ha ocupado como escribano.\n\n
Gerónimo Rodríguez se obliga a pagar a Luis Muñoz Bravo, Escribano de esta provincia, 36 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño y de un tocino y un queso.\n\n\n
Francisco García, indio natural de este pueblo, mediante y por lengua de don Juan García, intérprete, dijo que vende a Juan Gómez un solar y casa de pared, por precio de 20 pesos de oro común.\n
Antonio Rodríguez, arriero, se obliga a pagar a Miguel Guillén y a Pedro García de Bohórquez, 95 pesos de oro común, precio de 3 mulas de diferentes hierros y colores que el susodicho compró.\n
Luis Muñoz [de] Arévalo, residente en el ingenio de don Rodrigo de Vivero, y Bartolomé del Campo, residente en el pueblo de Orizaba, se obligan a pagar a Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador general de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, 910 pesos de oro común, los cuales son por otros tantos que el susodicho por hacerles buena obra les prestó.
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Tomás de Arvizu[o], contador y tesorero del Marqués de Villamanrique, vecino de la ciudad de México, para que pueda cobrar de los jueces oficiales de la Caja Real de Su Majestad, 198 pesos de oro común que ha de haber por poder de traspaso de Diego de Montalvo, encomendero del pueblo de Acultzingo.
Carta de testamento otorgada por Antonio Rodríguez, natural de la ciudad de Lagos en Portugal, hijo legítimo de Manuel González y de Isabel González, donde declara a quien debe, quienes le deben y sus bienes. Nombra como heredera a su hermana Violante Moreira, como albaceas nombra a Juan Rodríguez, su primo, y a Luis de [Beristáin].\n