[Gaspar Dávalos] vende al Canónigo [Alonso Hernández de Santiago], un solar que tiene en este pueblo, linde por un lado con calle Real y por otro lado calle Real que va a dar a la cruz que está junto a la casa de Juan de Moya, por precio y contra de 30 pesos de oro común.\n\n\n
Alonso de Paz, labrador, dijo que Rodrigo de Viveros, Caballero del Señor Santiago, le tiene arrendada la estancia y tierras de labor que le dicen Estapa [sic], por tiempo de 9 años, las cuales cede en la misma vía y forma a Juan de Torres. En pago dará 400 fanegas de trigo y 121 pesos de oro común.
Juan de Molina Valderrama, Vicario del ingenio de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Antonio de Aborruza, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que pueda cobrar de Hernando de Sarria, vecino de dicha ciudad, 1 000 pesos de oro común, los cuales tiene en depósito.
Juan de Bal[roto], vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Juan de Estrada, 60 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño del hierro que está al margen de esta escritura.\n
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a llevar 21 mulas cargadas de cacao, propiedad de Francisco Mejía Saavedra, desde el pueblo de [Tlalixcoyan] hasta la ciudad de Tlaxcala, de hoy en 16 días. Y el susodicho Francisco Mejía le ha de dar y pagar por flete de cada una mula 7 pesos de oro común.
Juan de Moya, vecino del pueblo de Orizaba, otorga poder general a Martín de Güeimes [Güemes].\n\n\n
Gaspar Dávalos, vecino del pueblo de Omealca, residente en el de Orizaba, se obliga a pagar al Canónigo Alonso [Hernández de Santiago] 260 y [roto] tomines y 4 granos.\n
Juan Blanco, vecino de este pueblo, otorga poder al padre Luis de Oliveros, beneficiado del partido de Zongolica, para que pueda demandar, recibir y cobrar de la persona en cuyo poder estuviere, una escritura que el susodicho tiene contra don Antonio de Reynoso por 210 pesos, la cual había entregado a Melchor de Robles, difunto, para que los cobrase.\n
Juan de Torres, residente en la labor de Estapa, se obliga a pagar a Esteban de Carvajal, vecino de la ciudad de los Ángeles, 380 pesos de oro común, los cuales son por razón de 200 fanegas de trigo, a peso fanega; por un caballo blanco del hierro que está al margen de esta escritura, en 50 pesos; 16 vacas de diferentes hierros y colores, de a 4 pesos cada una; por 5 potros a 10 pesos cada uno; y la resta que son 16 pesos que el susodicho le dio en reales.