Tomás Rodríguez de Alcázar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Chavero y a Sebastián Moreno, vecinos de la nueva Veracruz, 60 pesos de oro común que traspasó en ellos Diego Luis, vecino de la Venta de Los Naranjos, del resto de una cédula de mayor cantidad que le debía, los cuales dará para fin de febrero del presente año.
Isabel Tamayo, viuda de Diego de Salazar, vecina de esta provincia, como principal deudora, y Francisco de Cárdenas, vecino de Jalapa, su fiador, se obligaron a pagar a Juan Sánchez Pantigossa, vecino de los llanos de Ozumba, jurisdicción de Tepeaca, 182 pesos de oro común, precio de ocho camas, colchones, sábanas, frezadas, almohadas, trastes de cocina, mesas y otros aperos de la venta de Lencero, en esta manera: 91 pesos ocho meses después de la fecha de esta escritura, y los 91 pesos restantes, de allí en un año.
Francisco de Pro, vecino de Jalapa, declaró que debe a Francisco Luis, vecino de este pueblo, 6 000 pesos de oro común, precio de una recua y cinco esclavos negros; y su compañero de obligación, Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, únicamente debe al referido Francisco Luis, 5000 pesos de una recua y tres negros esclavos.
Catalina Ruiz, mujer legítima de Martín López, vecina de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 402 pesos de oro común por precio de siete mulas y tres machos cerreros, nueve en 40 pesos y otra en 42 pesos, en esta manera: 134 pesos en un año corrido de la fecha de esta escritura; 134 pesos más en otros seis meses; y los 134 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Vicente Lorenzo, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 153 pesos de oro común, precio de tres mulas y un macho cerreros, tres a 40 pesos y otra en 33 pesos, en esta manera: 51 pesos ocho meses después de la fecha de esta escritura; 51 pesos más en otros ocho meses; y los 51 pesos restantes de allí en otros ocho meses.
Pedro Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a don Francisco de Escalante, vecino de Jalapa, 460 pesos de oro común, precio de una esclava negra llamada Gregoria, herrada en el rostro, criolla, de 25 años de edad, para mediados del mes de abril de 1617, todos juntos en una paga.
Diego Pérez, como principal deudor, y Vicente Lorenzo, su fiador, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, de la misma vecindad, 275 pesos de oro común, precio de once bestias mulares de arria con sus aparejos, a 25 pesos cada una, en esta manera: la mitad seis meses después de la fecha de esta escritura, y la otra mitad de allí en otros seis meses.
Francisco de Cárdenas, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, 91 pesos y 7 tomines de oro común, por otros tantos que Diego López Maldonado causó de alcabala en este pueblo, de una mulas que vendió a diferentes personas, tres meses después de la fecha de esta escritura.
Don Francisco Escalante, mercader vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Roque Gutiérrez de Ceballos, vecino de esta provincia, 100 pesos de oro común, por razón y resto de todas las cuentas que hoy han finiquitado, seis meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Juan de Quiroz, Francisca de Yépez, su esposa, y Lázaro Francisco, hijo legítimo de ambos, vecino de esta provincia, se obligaron a pagar a Francisco de Cárdenas, vecino de esta provincia, 524 pesos de oro común, precio de 16 bestias mulares cerreras, 14 a 32 pesos y 2 a 38 pesos, en esta manera: 174 pesos y 5 tomines, ocho meses después de la fecha de esta escritura; 174 pesos y 5 tomines más de allí en otros ocho meses, y los 174 pesos y 5 tomines restantes, de allí en otros ocho meses.