Pedro Hernández se obliga de pagar a Álvaro Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de este pueblo, 28 pesos de oro común, los cuales son por los que mereció del hallazgo de un esclavo negro y una esclava, más la comida que su merced ha dado a los susodichos dos meses que es el tiempo que están presos.
Juan de Balderas, vecino del pueblo de Tecamachalco, se obliga de pagar a Juan Blanco, 103 pesos de oro común, los cuales son por razón de una pipa de vino de islas y siete cueros de Castilla de echar vino en ellos.\n\n
Lucía de V[roto], viuda de Nicolás Hernández, vecina de la ciudad de los Ángeles, otorga poder general para cobrar a Juan Fernández, arriero.
Francisco Rodríguez se obliga de pagar a Luis Muñoz Bravo, 516 pesos de oro común, los cuales son de resto de veintiocho cargas de cacao de Guascaltepec que del susodicho recibió compradas.
Rodrigo de Vivero otorga poder a [Juan] [roto] Alonso y a Alonso Moreno para que puedan parecer ante cualquier justicias de Su Majestad y presenten las mercedes de seis sitios de estancias de ganado mayor y menor que tienen en términos de Cuautla y Tatayan, a pedir les metan en la tenencia y posesión de ellos.\n\n
Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito del Señor Santiago, otorga poder a Diego de Herrera, vecino y Alcalde ordinario de la ciudad de la Veracruz para que pueda cobrar de Cristóbal Ruiz de Cabrera, ciertas mercedes y demás recaudos de unos sitios de estancia de ganado mayor y menor que entregó al susodicho.\n
Pedro Nava, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Diego Romano, Obispo de Tlaxcala, y a los señores deán y cabildo de él y a la santa iglesia de la ciudad de los Ángeles o al mayordomo de ella, 97 pesos 7 tomines de oro común, los cuales son por razón de 5 tomines del diezmo del año de 84 que pasó, que deben tomar las comunidades de Chiapulco, Maltrata, Orizaba, Chocamán, San Antonio y San Juan, con más lo que debe el Padre Tomás Ruiz y Simón de Prado y otros vecinos de los dichos pueblos.
Juanes de Licona, se obliga de entregar a Antonio [Antón] de Palma, vecino del pueblo de Tecamachalco, 100 fanegas de trigo, las cuales le prestó por hacer placer y buena obra.\n\n
Juan Martínez de Zubiate otorga poder a Juanes de Licona, para que pueda cobrar de Francisco Juárez, indio natural de Cachula, 40 pesos de oro común; de Mateo de Herrero, natural de dicho pueblo, 9 pesos de oro común; de Pedro Juárez, 100 fanegas de maíz; y de Diego de [la] Vega, Escribano de la ciudad de México, 50 pesos de oro común y más 7 pesos y 1/2 por razón de 15 carneros.
Cristóbal de Paz se obliga de pagar a Juan de Leiva, 232 pesos y 4 tomines, los cuales son por razón y de resto de siete mulas.