Constantino Romano y Juan Griego, vecinos de la ciudad de Tepeaca, se obligan de pagar a Juan Fernández, 301 pesos de oro común, los cuales son por razón de 43 novillos.
Baltazar Vázquez, vecino de la ciudad de los Ángeles, da su poder a Antonio Rodríguez para cobrar de don Tomás de Castillo, natural de este pueblo [de Orizaba], 22 pesos de oro común que le debe por escritura pública.
Martín [Cor] indio natural de este pueblo, mediante y por lengua de Juan Sánchez, ladino en lengua mexicana, vende a Juan de Estrada, una casilla pequeña con un jacal y cercado, ubicado en términos de este pueblo, por precio de 8 pesos de oro común.
Testamento que otorga Pedro Pérez, natural de Guatemala. Declara que Pedro Mendocino, mulato que trabaja en la estancia, le debe 3 pesos de una guitarra que le vendió, manda se cobren. Declara deberle a Francisco Rodríguez, peso y medio de una coraza que le vendió.
Juana, india natural de Santiago Tecali, mediante don Juan García, ladino intérprete, dijo que entra a servicio con Gaspar González, por tiempo y espacio de 2 años, por precio de un peso cada mes.
Pedro Sánchez Galeote, herrador, vende a Pedro Navarro y a Isabel Gómez Maldonado, su mujer, un solar y casa que tiene en este pueblo; linda con casas de Juan Sánchez y casas de Antonio [Antón] de Palma. Dicha casa Sánchez Galeote la compró de Damián, indio natural de este pueblo. La vende por precio de 60 pesos de oro común.
Juan de Estrada se obliga de pagar a Francisco Núñez, vecino del pueblo de Orizaba, 242 pesos y [5] tomines que Tirso de Granda debe a Luis de Oliveros, beneficiado del pueblo de Zongolica, por escritura pública y quien le dio poder al mencionado Francisco.
Francisco Núñez, en nombre y voz de Luis de Oliveros, presbítero y por virtud de su poder, da carta de pago en forma a Tirso de Granda, de los 242 pesos y 5 tomines a que estaba obligado por escritura pública.
Cristóbal de Miranda da carta de pago y finiquito en forma al Padre Luis de Oliveros, de todos los pares de naguas y dinero que debía a Diego García, difunto, que parece en una cláusula de testamento.
Juan Rodríguez, arriero, estante en el pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan de Estrada, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo overo ensillado y enfrenado, de lo que se da por contento.