Rodrigo de Vivero, otorga licencia a doña Melchora de Aborruza, su legítima mujer, para que otorgue poder a Gaspar Porcadel [Forcadell], vecino de México, y se encargue de cobrar de Gaspar de Quintana, 60 panes de azúcar blanco y 36 arrobas, asimismo de azúcar blanco molido y cantidad de piezas de plata que ella le envió.
Gabriel Bravo, Escribano de Su Majestad; Luis Muñoz Bravo, Escribano Público del partido de Tequila y Luis de Peñas, beneficiado del pueblo de San Antonio y su partido y Diego de Nava, encomendero, se obligan a pagar a Marcos Rodríguez, 2 400 pesos de oro común, los cuales son por la venta de uso y ejercicio del oficio de escribano que el dicho Marcos tiene en la ciudad de Veracruz a favor de Gabriel Bravo.
Francisco de León a ruego e intercesión de Gaspar [Carlos] de Rivadeneira, vecino de la ciudad de México dijo “pedí y supliqué a los señores presidente y oidores de la Real Audiencia me hiciesen merced de un sitio de estancia para ganado mayor en términos de Omealca y declaro que es y pertenece al dicho Gaspar [Carlos] de Rivadeneira, por ser suyo y haberse pedido parase en su nombre”.\n\n
Álvaro Cortés, estante en el pueblo de Maltrata, se obliga a pagar a Francisco de Vegal, 300 pesos de oro común, los cuales son por razón de 150 puercos machos y hembras, chicos y grandes.\n\n
Lucas de Salinas, de camino para los reinos de Castilla, otorga poder general para cobrar a Luis Muñoz Bravo.
[Juan Galeote] se obliga de pagar a Luis de Oliveros 100 pesos de oro común por concepto de las casas que le vendió.
Pedro Sánchez Figueroa, hijo legítimo de Francisco Sánchez Figueroa, en virtud del poder que el susodicho le otorgó en el pueblo de Tecamachalco, dijo que recibió de Juan del Río todos los potros y bienes que por fin y muerte de Juan Bautista [Sánchez Figueroa], su hermano, quien murió en la ciudad de la Antequera del Valle de Oaxaca, quedaron y se inventariaron en la dicha ciudad.\n\n\n
Miguel de Mendoza y Baltazar del Castillo, indios de este pueblo, mediante don Tomás del Castillo, indio ladino, dijeron que vendían a Juan de Estrada un pedazo de tierra, solar que ellos tienen de la otra banda del río que pasa junto a este dicho pueblo, linda con casas del susodicho y camino que va al molino, en precio de 25 pesos.
Diego de Montalvo se obliga de pagar a Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad en el pueblo de Tequila, 120 pesos de oro común, los cuales son que el susodicho por hacerle placer y buena obra, le prestó en reales.
Gabriel Bravo se obliga de pagar a Juan Briseño, vecino del pueblo de Tehuacán, 125 pesos de oro común, los cuales son por razón de 100 fanegas de trigo que del susodicho ha recibido compradas.\n\n