Gabriel Bravo, Escribano de Su Majestad, se obliga de pagar a Alonso de la Rosa Calderón, 66 pesos de oro común, los cuales son por razón de 55 fanegas de maíz que del susodicho recibió compradas.\n\n
Isabel López, viuda, mujer que fue de Francisco de Cozar, se obliga de pagar a Vasco de Guzmán, Corregidor del dicho pueblo, 75 pesos de oro común, de los cuales 52 debía dicho su marido a Pedro Bueno de Hoz y los otros 23 por la ocupación de ciertos sitios de estancias que le dio en términos de su estancia.\n\n
Lázaro Martín se obliga de pagar a Bernaldo [Bernardo] Franquiz, vecino de la ciudad de la Veracruz, 135 pesos de oro común que declaró deberle de resto de todas cuentas que con el susodicho ha tenido.\n\n
Juan Ruiz, zapatero, dijo que por cuanto Melchor, mulato también zapatero, le tenía hecho un conocimiento por 21 pesos de oro común y el susodicho se había ido; ahora Juan de Moya por hacer bien y merced al dicho Melchor le pagó en reales tal cantidad, de que se da por entregado, y le dio poder para que pueda cobrar después, del dicho Melchor o de quien deba pagar, la cantidad señalada.
Álvaro Correa se obliga de entregar a Antonio de Aguilar o a Juan de la Rea, o a la persona que los susodichos mandaren, 40 quintales de harina hecha de trigo, puesta y entregada en el puerto de San Juan de Ulúa, los cuales son por los que el susodicho Antonio de Aguilar le pagó en reales de plata, a 18 reales quintal.\n\n
Juan Romo, vecino del pueblo de San Antonio, en voz de Martín de Zavala y a ruego e intercesión de Bernardo Franquiz, pidió a los señores presidente y oidores de la Real Audiencia de la Veracruz, le hicieren merced de dos sitios de estancia para ganado mayor en la parte y lugar, el uno de ellos que llaman los Varejones y el otro en la parte y lugar donde están tres mogotes desviados del Camino Real, que va de la estancia del dicho Bernardo Franquiz a la isla de San Juan de Ulúa. Declara que los dichos dos sitios de estancia son y pertenecen a Bernardo Franquiz, por haberse pedido para él en su nombre.
Juan de Leiva, vecino de la ciudad de Tepeaca, se obliga de pagar a Juan de Estrada, 24 fanegas de trigo bueno de dar y recibir, puestos en este pueblo de Orizaba.
Simón de Prado, residente en el pueblo de Maltrata, otorga poder a Jusephe[José] Velázquez, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que pueda cobrar de Antonio Nieto, vecino de la dicha ciudad 189 pesos de oro común, que le debe por una [roto] firmada de su nombre.
Antonio Rodríguez se obliga de pagar a Alonso Rodríguez, 38 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo bayo cebruno que del susodicho compró.\n\n