El Alférez Juan José Rincón, vecino de Jalapa, hijo legítimo del Sargento Manuel Vázquez Rincón y de doña María de Castro, ordena su testamento de la siguiente forma: hace las mandas acostumbradas; contrajo matrimonio con doña Ángela Francisca de Acosta, quien no trajo dote pero por herencia de ella le tocó hasta 500 pesos, tuvieron 6 hijos. Tiene entre sus bienes un solar que de la Plaza Pública sale para el Camino Real de México, del que ha hecho donación a su hermano. Tiene diferentes cuentas y negocios con distintas personas en México y en Veracruz, dos casas principales en este pueblo, cinco atajos de mulas aparejadas, tres esclavos. Un solar con el frente y fondo que consta en sus títulos. Nombra como albacea a su mujer y a José Antonio Rincón, su hermano y al Capitán Bartolomé de Castro, su tío y como herederos nombra a sus hijos.
Vicente José Cardeña, vecino y natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Antonio Cardeña y de Rosa María Jaimes, estando enfermo en cama y en su entero juicio, otorga su testamento donde hace las mandas acostumbradas. Declara que debe en compañía de sus hermanos 200 pesos al Licenciado Roldán, al Capitán José Robledano de Cardeña, don Luis Fernández de la Flor y Pareja y al Capitán Bartolomé de Castro lo que apareciera en sus libros de cuentas, entre otras deudas que tiene y le tienen. Cuenta con algunos enseres de casa. Nombra como albacea al Capitán José Robledano y a su madre Rosa María Jaimes y a esta última también la nombra su heredera universal.
Beatriz López, vecina de Jalapa, otorga que empeña a don Mauricio Gil y Araujo, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, un esclavo llamado Joaquín, por la cantidad de 300 pesos, con la condición de que don Mauricio puede empeñar al esclavo por la misma cantidad a otras personas, obligándose Beatriz López a pagar a la persona que tuviera el esclavo o si se daba el caso de su fallecimiento.
Doña María de la Rosa de Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder a don Agustín Suárez, su yerno, de la misma vecindad, para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre cualquier cantidad de pesos, oro y plata que le estuvieran debiendo, así para ésto y lo que se presentare le da poder con libre y general administración.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Naolinco, vende a Salvador de Acosta, de esa vecindad, una esclava negra nombrada Juana Macabeo de 38 años, que hubo conjuntamente con Jacinta Hilaria por mano de Pedro Velásquez de la Cadena, quien la sacó en remate público. La vende sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta en 280 pesos de oro común que por ella le ha dado.
Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder al Licenciado Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario de este Obispado, para que en su nombre venda de contado en el precio que por bien tuviera, un esclavo suyo nombrado Manuel de Guadalupe de 26 años, que hubo y compró al Licenciado Antonio Dionisio Vázquez, Cura del pueblo de Coatepec.
El Sargento Felipe de Acosta e Inés de Guevara, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Naolinco, dijeron que uno al otro se tienen comunicado lo conveniente para hacer y ordenar su última voluntad, por lo que se otorgan poder para testar recíproco para que el sobreviviente ordene su testamento. Declaran que al tiempo de casarse él no trajo caudal alguno hasta después de la muerte de sus padres tuvo 614 pesos 7 reales de la división y partición de sus bienes, y ella no trajo dote. Durante su matrimonio no tuvieron hijos. Se nombran como albacea uno al otro, a Nicolás y Salvador de Acosta, así también se nombran mutuos herederos.
Pedro Antonio de Aro, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que Clara Lorenza de Vargas, viuda de Juan de Palafox Jiménez, le confirió poder general con facultad de poderlo sustituir, en cuya virtud lo sustituye en el Doctor Felipe Neri de Apellanis y Torres, Promotor Fiscal del Arzobispado de México y Abogado de la Real Audiencia para todos los casos en él contenidos sin reservación ni limitación alguna.
El Licenciado Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, residente en Jalapa, dijo que Juan José de Thormes le confirió poder para vender un esclavo suyo, nombrado Manuel de Guadalupe, en cuya virtud vende a María Nicolasa de Torquemada, mujer legítima de Agustín Suárez, al mencionado esclavo mulato blanco que será de 26 años, libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 210 pesos de oro común que ha recibido en reales de contado.
Don Juan Francisco de Campo, vecino de la Jurisdicción de Jalapa, debe y se obliga a pagar a Francisco de Castro, de la misma vecindad, 670 pesos de oro común; 500 de ellos le prestó por hacerle bien y buena obra y los 170 fueron del resto de una cantidad mayor que le suplió don Antonio Laureano de Campo su hermano, Alguacil Mayor de esta jurisdicción, para la compra de dicha vara, cuya cantidad se obliga a pagarle en abril de 1725 y los 170 a los 6 meses siguientes.