Habiéndose visto por el Alcalde Mayor los autos presentados, declara dicha memoria de Ana Gertrudis de Espino por testamento nuncupativo, ya que murió bajo esta disposición.
Pedro García y José Gabriel García, albaceas y herederos de Ana Gertrudis de Espino, junto con Antonio Blanco también albacea, venden a Juan García, vecino del paraje de Sedeño, unas casitas y solar que dejó dicha difunta con 25 varas de frente, que hace al norte con calle que sale de esta plaza para la Nueva Veracruz y del otro lado casas de don Antonio Díaz Parraga, al poniente con solar de Aldonza María, al sur que es el fondo tiene 66 varas y media, al oriente linda con tierras de la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. La venta se hace en 190 pesos.
Pedro Antonio Sibon y Petrona Barradas, matrimonio, vecinos de este pueblo, reciben de Diego Domingo Núñez, la cantidad de 650 pesos, que se obligan a pagárselos. La mitad lo harán de la cosecha de tabaco que tienen sembrados, y la otra mitad cuando siembren y recojan la cosecha en el próximo año, con los réditos, a razón de 5 % anuales, señalándose algunas condiciones para ello, y para seguridad de esta deuda hacen hipoteca de unas casas que tienen en este pueblo, ubicadas en el barrio de Techacapa.
Don Fernando Álvarez, vecino del pueblo de Xicochimalco, otorga poder general a Bernardo Gorrón, vecino del pueblo de Coatepec, para que pida, demande, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y géneros que le deban, así como para defenderlo en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don Francisco del Día, vecino del pueblo de Jalapa, viudo de doña Catarina María de Campo, quien le otorgó poder para testar, procede a realizar su testamento, en el cual además lo nombró albacea y tutor de su hija Josefa Antonia, a la cual designó heredera, misma que es hija del primer matrimonio de dicha difunta con don José de Amuar.
Diego Luis, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en esta manera: 200 pesos para el día 24 de octubre del presente año y los 200 restantes, para de allí en ocho meses corridos.
Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Lorenzo Valderrama Salcedo, de la misma vecindad, 71 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, los cuales le dará un mes después de la fecha de esta escritura.
Pedro Mateo, residente en esta provincia, vende a Tomás de Soto, vecino de Jalapa, 11 bestias mulares con sus aparejos, a 67 pesos de oro común cada una.