Don Francisco Pérez de Arellano, hijo legítimo de don José Pérez de Arellano y de doña Isabel Fernández de la Calleja, natural del pueblo de Jalapa, junto con doña Antonia Berman, hija de don Andrés de Berman y de doña Isabel Casados, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como herederos nombran a sus hijos legítimos María Manuela, José Antonio y Ana Rita.
Don Francisco Pérez de Arellano, vecino de las rancherías del pueblo de Actopan, jurisdicción de la Antigua Veracruz, hijo legítimo de los difuntos don José Pérez de Arellano y de doña Isabel Fernández de la Calleja, viudo de doña Antonia Berman, otorga poder para testar a don José de Ugarte, vecino del pueblo de Jalapa, así como nombramiento de albacea, en compañía de don Luis de Acosta, vecino de la jurisdicción de la antigua Veracruz, y como herederos a María Manuela, José Antonio, Ana Rita, Francisca Rosalía, Antonio Bernabé, Francisco, Juan José y Juan Antonio, sus hijos legítimos.
Doña Isabel Fernández de la Calleja, viuda del Capitán don José Pérez de Arellano, vecina de este pueblo de Jalapa, mayor de 25 años, otorga poder especial a don José Mateos Navarro, para que venda un esclavo de nombre Manuel Hernández, hijo de Hilaria María, esclava mulata, en el precio que mas le convenga.
El Bachiller don Francisco Pablo Verenguier [y Acosta], Teniente de Cura de esta Iglesia Parroquial, encargado del curato de ella, por legítima ausencia del propietario Doctor don Juan Miguel García de Paredes, manifiesta que don José Francisco González, de esta vecindad, impuso y cargó sobre su casa, situada en la calle y colindancias que se mencionan en la escritura, la cantidad de 125 pesos, que percibió del párroco que fue de esta Villa, pertenecientes a la memoria de 6 misas rezadas, que mandó fundar doña Isabel Fernández de la Calleja; cuyo principal se le mandó exigir por cuenta de la Real Caja de Consolidación, en donde habiéndoles enterado por manos del actual Subdelegado, se pusieron en la Tesorería provisional, por lo cual el declarante da por nula y cancelada la escritura de adeudo.\r\n
El Capitán don Manuel de Olmedo, vecino de este pueblo, como padre y administrador de su hija doña Antonia Olmedo, vende una esclava negra llamada María Josefa, a doña Margarita [Josefa]Pérez, vecina de Naolinco y mujer legítima del Capitán Antonio Agustín García Campomanes, por la cantidad de 350 pesos, cuya esclava es la misma que le dono a su hija doña Isabel Fernández de la Calleja, su madrina.
Juan Zapata de Herrera, vecino de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, vende a Isabel Fernández de la Calleja, mujer del Capitán José Pérez de Arellano, una casa con su solar, ubicado en este pueblo, en la Calle Real que de la parroquia sube hacia el Calvario y linda al frente con ella y al fondo y costados con casas de los Cuevas y Francisco Hernández y solar de Pedro Montiel, callejón en medio, tiene de frente 30 y de fondo 31, libre de empeño, al precio de 300 pesos de oro común.
Isabel Fernández de la Calleja, viuda, albacea y tenedora de bienes de José Pérez de Arellano y vecina de este pueblo, otorga poder especial a su primo el Capitán Manuel Antonio de Casados, vecino de La Antigua Veracruz, para que en su nombre y en representación de su persona pueda administrar la estancia de ganado mayor, nombrada Tulapa, que era de dicho difunto.
Doña Isabel Fernández de la Calleja, viuda del Capitán don José Pérez de Arellano, vecina de este pueblo de Jalapa, informa que entre los bienes heredados de su difunto marido, se halla un rancho de labor y molino de moler pan nombrado Lucas Martín, el cual traspasa a José Pérez Chamorro, vecino del pueblo de Teziutlán, quien lo acepta incluyendo los impuestos que por la cantidad de 5, 000 pesos tiene gravados dicho rancho.
Doña Isabel Fernández de la Calleja, viuda del Capitán don José Pérez de Arellano, como tutora de su hijo menor, otorga poder especial a don Toribio Fernández de Rivera, Agente de Negocios y en su ausencia a don Nicolás de Penagos, Procurador de la Real Audiencia, vecinos de la Ciudad de México, para que renten las tierras del Rancho de Santa Rosa, propiedad de don Diego Velásquez de la Cadena, en los tiempos, precios y plazos que se indiquen.
Pedro Montiel, vecino de este pueblo, dijo que de los bienes que dejó su padre Pedro Montiel, hay un pedazo de solar, el cual vende a Francisco de Ochoa, mide 13 varas de frente y 23 varas de fondo, linda con la calle que sube hacia el Calvario, al norte con casa y solar de la morada del otorgante, al poniente con casa y solar de Jacinta Montiel y al sur calle en medio con casas y solar de Isabel Fernández de la Calleja, al precio 230 pesos.