Fernando del Castillo, vecino de la provincia de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro López Borricón, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, ausente, para para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente para que cobre de Juan de Sosa del Castillo 500 pesos de oro común y de Francisco Martín Álvarez, otros 500 pesos .
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, vende a Fernando del Castillo 24 mulas de arria con sus pertrechos de aparejo, por el precio de 60 pesos de oro común; asimismo, dos esclavos negros, el uno llamado Francisco Angola y el otro, Sebastián Congo; el primero en 500 pesos y el segundo en 400 pesos de oro común.
Fernando del Castillo y su esposa, Juana González, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, 2 340 pesos de oro común, precio de 24 mulas y dos esclavos negros, en esta forma: 500 pesos para fines del mes de enero próximo venidero, y los 1 840 restantes para la navidad de 1611.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, traspasa el arrendamiento de una sala y corredor de una casa, propiedad de Esteban de Valladares, en favor de Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, quien se obligó a pagar el alquiler convenido por el primer arrendatario.
Juan de Sosa del Castillo, Martín López de la Plaza y Fernando del Castillo, vecinos de Jalapa y su provincia, dieron su poder cumplido a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, para que en sus nombres pueda comprar la cantidad de oro y plata labrada que le pareciere necesario, para que después de vendido, de lo procedido tome 637 pesos y 4 tomines de oro común.
Fernando del Castillo y su esposa, Juana González, vecinos de Jalapa, venden a Juan López Ruiz, vecino de este pueblo, una negra llamada Isabel, de nación Angola, de 20 años de edad, por el precio de 350 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Fernando del Castillo, de la misma vecindad, 142 pesos de oro común, precio de 3 machos y una mula de arria con sus aparejos, a 35 pesos y 4 tomines de oro común cada uno, en esta manera: la mitad para dentro de ocho meses corridos y la otra mitad de allí en otros ocho meses.
Fernando del Castillo, carpintero, vecino de Jalapa, se obligó a servir en el oficio de carpintero en el ingenio de Nuestra Señora de los Remedios de Agustín de Villanueva, durante dos años, ganando un salario de 585 pesos anuales de oro común.
Fernando del Castillo y su mujer, Juana González, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Rodríguez, purgador en este ingenio, un pedazo de solar en el pueblo de Jalapa, por el precio de 75 pesos de oro común.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Sosa del Castillo 268 pesos de oro común, los cuales salió a pagar por Juan Hipólito, mestizo, y Francisco, indio arriero; un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.