Eugenio de Rivera, vecino del pueblo de Naolinco, casado en primeras nupcias con Petrona Vázquez, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a Juana de la Peña, su segunda esposa legítima, junto con Felipe de Rivera, su hijo legitimo y don Antonio Domínguez, vecino del pueblo de Naolinco, y como herederos a sus 7 hijos legítimos y 1 nieto.
Eugenio de Rivera, natural y vecino del pueblo de Naolinco, estando sano del cuerpo y en su entendimiento, otorga poder para testar a Juana de la Peña, su legítima mujer, a quien le tiene entera satisfacción y confianza, para que en su nombre haga y ordene su testamento y última voluntad haciendo las mandas y legados según y como le tiene comunicado. Confiesa ha sido casado dos veces, la primera con Petrona Vázquez, quien trajo como dote un macho aparejado y un caballo, y en el segundo matrimonio con la mencionada Juana, quien trajo dos mulas aparejadas; con ésta última tuvo 8 hijos y con la primera, dos hijos. Nombra como albaceas a su mujer y a Pedro de Torres y como herederos a sus hijos.
Eugenio de Rivera, vecino del pueblo de Naolinco, casado en primeras nupcias con Petrona Vázquez, y en segundas con Juana de la Peña, nombra como albaceas a su hermano don Francisco Montero, junto con su hijo Felipe de Rivera y su citada esposa, y como herederos a sus 8 hijos del segundo matrimonio.