Juan del Moral, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Rodrigo Hernández de la Calleja, que de presente se halla en Los Angeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de cualquier persona, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que fuere necesario; y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 925 pesos y 4 tomines de oro común, con los cuales pague a Don Francisco de Escalante y Meza, otros tantos que le debe.
Julián Rodríguez y Bartolomé Zurita, vecinos del pueblo de Naolinco, deben y se obligan a pagar a doña Petrona Guevara, viuda de Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, vecina del citado pueblo, la cantidad de 500 pesos, en el periodo de 4 años, para lo cual el citado señor Zurita hipotecó una casa ubicada en este pueblo de Naolinco, hecha de paredes de cal y piedra, techada con tejas, que linda al oriente con la calle que baja de Santa María, al sur con casa y solar de Patricio de Escobar, al norte con casa y solar de Salvador Hernández y al poniente con solar de Juan del Moral.
Alonso de Castro, residente en Jalapa, como principal deudor, y Juan del Moral, de la misma vecindad, su fiador, se obligaron a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, 100 pesos de oro común, precio de dos mulas de arria con sus aparejos, en esta manera: la mitad ocho meses después de la fecha de esta escritura, y la mitad de allí en otros ocho meses.
Martín Pardo, residente en Jalapa, como principal deudor, y Juan del Moral, de la misma vecindad, su fiador, se obligaron a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, 150 pesos de oro común, precio de tres bestias mulares aparejadas, a 50 pesos cada una, en esta manera: la mitad seis meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros seis meses.
Juan de Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño de su ingenio en esta provincia, 175 pesos de oro común, por razón y precio de 25 toros y novillos que le vendió a 7 pesos cada uno, los cuales le dará para el fin del mes de mayo del presente año.
Melchor del Moral, y su hijo, Juan del Moral, vecinos de Jalapa, compraron una recua de mulas a Jerónimo de Vega, y se obligaron a pagar 2100 pesos de oro común.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dueño de su recua, como principal deudor, y Rodrigo Hernández de la Calleja, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron de mancomún a pagar a Diego López Maldonado, 495 pesos de oro común, precio de once mulas y machos cerreros, en esta manera: 165 pesos para la fecha de esta escritura en ocho meses; 165 pesos más, para de allí en otros ocho meses, y los 165 pesos restantes para de allí en otros ocho meses.
Pedro Amado, vecino de Jalapa, dueño de su recua, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, un negro esclavo llamado Felipe, criollo de Cabo Verde, de 18 años de edad, sujeto a servidumbre, no es borracho ni ladrón, sin ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 430 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dijo que debe 925 pesos y 4 tomines de oro común, plazo vencido, a Francisco de Escalante, vecino de Los Ángeles, y Rodrigo Hernández, vecino de este pueblo, pagará en su nombre los dichos pesos para dentro de un mes corrido; y si pasado ese tiempo, no hubiere recibido su dinero, Juan del Moral pagará los salarios de la persona que viniere a cobrarle.
Diego del Moral, hijo legítimo de Gaspar González del Moral y de María de las Nieves, vecinos de la ciudad de Los Ángeles, con poder de su madre, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, 300 reses vacunas, toros, novillos y becerros cimarrones, y 100 yeguas cimarronas de edad que se hallaren, en la estancia de Buenavista, en los llanos de Almería; dicho ganado será entregado en la estancia de Juan de la Calleja que está una jornada de la Buenavista, por el precio de un peso y cuatro tomines de oro común por cada unos de los 400 animales.