Catalina de Villafuerte, viuda de Hipólito Hernández, y María Vázquez, su hija legítima, viuda de Juan de Zarandona , vecinas que fueron de Jalapa, venden a don Francisco Escalante, vecino de Jalapa, dos solares en este pueblo, el uno linda con la Calle Real que va a la ciudad de México y con casas de Domingo Díaz; y el otro, con solar de Ana de Alfaro y con la Calle Real, por el precio de 200 pesos de oro común.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Zarandona, de la misma vecindad, 1 300 pesos de oro común que le resta debiendo de todas sus cuentas, dares, tomares y de unas estancias y caballerías de tierra que le vendió, en esta manera: 650 pesos para fin de marzo próximo venidero, y los 650 restantes de allí en seis meses corridos.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, traspasa el arrendamiento de una sala y corredor de una casa, propiedad de Esteban de Valladares, en favor de Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, quien se obligó a pagar el alquiler convenido por el primer arrendatario.
Andrés de Bustillo, Juez de los Caminos, y Juan de Zarandona, vecinos de Jalapa, formaron una compañía sobre una recua de 34 mulas, durante tres años, a partir de la fecha de la presente escritura.
Juan de Zarandona, el mozo, y su esposa María Vázquez, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, residente en Jalapa, 390 pesos de oro común, precio de nueve mulas de arria, a 43 pesos cada una, en esta manera: la mitad para dentro de seis meses y la otra mitad de allí en otros seis meses corridos.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Fernando del Castillo, de la misma vecindad, 142 pesos de oro común, precio de 3 machos y una mula de arria con sus aparejos, a 35 pesos y 4 tomines de oro común cada uno, en esta manera: la mitad para dentro de ocho meses corridos y la otra mitad de allí en otros ocho meses.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader en este pueblo de Jalapa, 375 pesos y 4 tomines de oro común, precio de ocho bestias mulares aparejadas, a 46 pesos cada una, en esta manera: la mitad seis meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros seis meses corridos.
Juan de Zarandona], el mozo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar 425 pesos y 4 tomines de oro común, los 375 y 4 tomines de una escritura que le debía, y los 50 pesos de adeudos que pagó para sacarlo de la cárcel pública de Jalapa; los cuales dará en esta manera: la mitad cinco meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros cinco meses.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Zarandona, vecino de esta provincia, 508 pesos de oro común, los cuales le restan del remate de todas sus cuentas, dares y tomares que hasta el día de hoy han tenido de una compañía de caña de azúcar, como de dineros que le ha prestado, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Juan de Zarandona, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Esteban de Valladares, de la misma vecindad, 140 pesos de oro común, precio de cuatro bestias mulares aparejadas que le vendió, a 35 pesos de oro común cada una, en esta manera: 70 pesos tres meses después de la fecha de esta escritura, y los 70 pesos restantes, de allí en otros tres meses.