Francisco Molinar, hijo legítimo de Alonso Molinar y de María Francisca Satiena, vecino y natural del pueblo de San José del Parral, estando enfermo en cama en su entero juicio, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Declara tiene deuda a Lucas de Careaga por 300 pesos, así como con a sus mozos las que se registran en una libreta. Entre sus bienes tiene 55 mulas de jarría, una parte de una hacienda de labor que tiene con sus hermanos. Nombra como albacea al Alférez Juan José Rincón y a José Antonio Rincón, y como heredera nombra a Antonia Molinar, su sobrina.
Francisco de los Cobos, residente en esta villa de Córdoba y vecino del pueblo de San Juan de la Punta en esta jurisdicción, otorga poder general a don Francisco Pérez Santoyo, Procurador del Número de la Real Audiencia de esta Nueva España, para que en su nombre parezca ante el Señor don Félix González de Agüero, del Consejo de Su Majestad, su Oidor en la Real Audiencia de esta Nueva España y “Juez Privativo Conservador, en virtud de Real Cédula de Su Majestad, de la casa y dependencias del Capitán don Lucas de Careaga, Caballero de la Orden de Santiago y vecino de la ciudad de México”, ante quien pasan los autos del concurso de acreedores de los bienes del Capitán don Pedro Ignacio Rodríguez, en que se halla opuesto el otorgante como acreedor a ellos por cantidad de bienes que le debe el susodicho y, asimismo, le quedó debiendo Domingo Mucio, difunto, poseedor que fue del trapiche de hacer azúcar nombrado Señor San José [alias Panzacola], en jurisdicción de esta villa, y que hoy posee el dicho Capitán don Pedro Ignacio Rodríguez, el cual está ejecutado por sus bienes; y responda al traslado que se le ha dado a él y a los demás acreedores del susodicho, del escrito presentado por la parte del Capitán don Lope Antonio de Iribas, acreedor a dicha hacienda.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO