Don Agustín de Villanueva, administrador de las haciendas de Alonso de Villanueva, su padre, dio su poder cumplido a su tío Diego Alemán, vecino de la ciudad de la Veracruz, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que recobre cualesquier caballos, yeguas y mulas de su hierro, así como contratar mozos para el servicio de su estancia de ganado mayor sita en la jurisdicción de la referida ciudad.
Agustín de Villanueva, vecino de la provincia de Jalapa, como administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, según consta en el poder de los acreedores del dicho ingenio, dio su poder cumplido al Contador Alonso de Villanueva, su padre, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y de sus partes, cobre de cualesquier personas que con derecho deba, los maravedís, ducados, pesos de oro, plata y otras cosas que le fueren debidas.
Domingo López [de] Rebolledo, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a Agustín de Villanueva, mulato, de más de 50 años, que hubo con otros bienes por dote de Beatriz [de] Arriaga, su mujer, el cual de muchos años a esta parte le ha hecho diferentes agasajos y servicios, y habiendo descubierto una mina en Chiconquiaco, de la que le da parte, por todas estas causas, le dio su libertad.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, y Agustín de Villanueva, administrador de las haciendas y del ingenio de Alonso de Villanueva, su padre, se concertaron que el primero habrá de servir al segundo en el oficio de carpintero durante dos años, ganando en el primer año 370 pesos, y en el segundo, 410 pesos de oro común.
Alonso de Villanueva, dueño del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, hizo donación a su hijo mayor Agustín de Villanueva de las estancias de Janicolulco, El Hato Grande, y 24 sitios más, con sus ganados y seis esclavos negros, ubicadas en los linderos de la vieja ciudad de Veracruz.
Don Agustín Villanueva, residente en esta provincia, dio su poder cumplido a su tío el regidor Nicolás de Villanueva, vecino de la ciudad de Los Ángeles, ausente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, especialmente, para que pida y saque de la cárcel de la ciudad de Tlaxcala, a un mulato llamado Gaspar López, su esclavo; y lo venta por precio que mejor le pareciere.
Agustín de Villanueva, residente en su ingenio de azúcar en esta provincia, y Mateo Rodríguez, vecino de Cuzcatlán, cada uno por lo que le toca intercambiaron dos esclavos negros, por así convenir a sus intereses.