Pedro Cuadrado, vecino y mercader de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Martín de Avilla[Juan Martín de Avila], residente en este pueblo, oficial de sastre, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos.
Juan Martín de Ávila, vecino y mercader de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Diego de Medrano, residente al presente en este pueblo, y a Don Francisco Carcaño, vecino de la ciudad de México, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que en su nombre puedan recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le debieren.
Ana de Alfaro, vecina de Jalapa, mujer legítima de Sebastián de la Peña, que al presente tiene hecho su testamento, por vía de codicilio declaró que Juan Martín de Avila, su primer marido, al tiempo de su fallecimiento dejó 500 pesos de oro común para con ellos hacer un monumento en la iglesia del Convento de San Francisco de este pueblo, y en cumplimiento de su voluntad entregó 420 pesos a Alonso del Moral, vecino de Jalapa, a efecto de fabricar dicho monumento; sin embargo, éste no se ha hecho. Y para completar los 500 pesos le ha dado 80 pesos, a Juan López del Pino, persona que tiene el poder del síndico del convento, a fin de que procure terminar el monumento, y se ponga todo esfuerzo en dicho propósito.
Pedro de Hiebra, natural de la ciudad de Oporto, reino de Portugal, dio carta poder a Juan Martín de Ávila y a Pedro Cuadrado, vecinos de Jalapa, para que hagan y ordenen su testamento después de ocurrido su fallecimiento.
Testamento de Doña Ana de Alfaro, viuda, vecina de Jalapa, hija legítima de Sebastián Méndez y de Ana de Alfaro, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo, de donde es natural la otorgante. Declara que estuvo casada en primeras nupcias con Juan Martín de Ávila, vecino que fue de este pueblo de Jalapa, con quien procreó a María Olalla, casada con el alférez Dionisio de Hevia, vecino de Oaxaca; Ana de Ávila, difunta, religiosa del convento de San Gerónimo; y Simón de Ávila, difunto. Declara estuvo casada en segundas nupcias con el Capitán Sebastián de la Peña, con quien procreó a doña Sebastiana de la Peña, difunta, casada con el capitán Andrés de Urquía; a doña Josefa de la Peña, casada con Gonzalo Márquez de Acevedo; y a Sebastián de la Peña, de catorce años de edad. Declara debe de resto de una escritura de mayor cuantía a Juan Jácome Faseres, mercader vecino de la ciudad de Sevilla, 1 100 pesos de oro común, asimismo, declara que debe y le deben diferentes personas que se mencionan. Declara que su hermano Diego Méndez de Alfaro, que está al presente en el reino de Perú, le debe 2 000 pesos, asimismo declara que en las casas de su morada ya no tiene ningún derecho, pues vendió lo que le correspondía, solamente su otro hermano, que está en China, tiene una poca parte. Nombra como albaceas al licenciado Diego de Rebollar, presbítero de este pueblo, ya a sus yernos Andrés de Urquía y Gonzalo Márquez de Acevedo. Nombra como herederos a sus hijos.