Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, y su hermano, Francisco Hernández de la Higuera, de la misma vecindad, dieron su poder cumplido a Juan de Castillete y a Luis Bautista, vecinos de la ciudad de México, para que a nombre suyo puedan comprar de cualesquier personas oro y plata labrada hasta por la cantidad de 2 000 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Vicente Rijo, piloto, o a Blas Duarte, su cuñado, 4 700 pesos de oro común, precio de 12 negros esclavos de diferentes nombres, tierras y edades, para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, hermanos, albaceas testamentarios de Juan Díaz Matamoros, y como esposos de doña Francisca y doña Inés Díaz Matamoros, hijas del referido Juan Díaz, fundaron una capellanía de misas por el alma de su suegro, con 710 pesos de oro común de principal y 35 pesos y medio anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción; se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, con la obligación de decir 24 misas rezadas anuales, en reverencia de la Santísima Cruz, en el altar del Covento de Jalapa.
Doña María González de Amarilla, viuda de Francisco Hernández de la Higuera, usufructuaria de las haciendas que quedaron a la muerte de su esposo, y su hijo don Andrés Pérez de la Higuera, administrador de las dichas haciendas por mandato de su madre, dieron su poder cumplido a José de Celi, procurador en la Real Audiencia de la ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la [Limpia]Concepción, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de cualesquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez hecho barata y salido de ello, queden horros de todas costas y daños, 8 000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga , según le tiene comunicado.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez vendido, y hecho barata y salido de ello, queden horros de todas costas y daños, 5355 pesos de oro común, con los cuales se ha de hacer pago de otros tantos que le debe.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, mercader de negros, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 745 pesos de oro común que restan del precio de dos esclavas negras, bozales, de nación Angola, para fin del mes de marzo venidero de 1620, todos juntos en una paga.
Don Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, como albacea testamentario y heredero de su suegro el Capitán Juan Díaz Matamoros, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Juan Caballero presbítero, al Lic. Cristóbal Montaño, y a Domingo Alonso, piloto, vecino de Ayamonte, y cada uno in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, especialmente, para que funden una capellanía de misas por las almas del Capitán Juan Díaz Matamoros, y de su esposa, Magdalena Díaz en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, de la villa de Ayamonte, reinos de Castilla. Para ello pondrán 710 pesos de oro común a censo, y de la renta, se dirán 51 misas anuales. Se nombró como primer capellán, al Lic. Juan Caballero, y si fuera fallecido, el pariente más cercano del Capitán Juan Díaz Matamoros, disfrutará de la renta.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, que de presente va a la ciudad de México, un mil pesos de oro común para en cuenta y parte de los 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de diferentes edades, de nación[tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1620.
Francisco Pérez Romero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al Capitán Francisco Hernández de la Higuera, dueño de su ingenio, 600 pesos de oro común, los 534 por otros tantos que en su nombre pagó a Gonzalo Sánchez de Herrera, vecino de la ciudad de México, y los 66 pesos restantes, de otros tantos que le prestó en diferentes veces, para el día de Navidad del presente año.