Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar en esta provincia, nombrado Nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, 1 000 pesos de oro común de líquidos y remates de cuentas del servicio personal que prestó en su ingenio, siete meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
En junta de Cabildo presidida por fray Miguel Postigo, guardián del Convento de San Francisco, los miembros de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio integrada por don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, los diputados Francisco Martín Matamoros y Martín López de la Plaza, los mayordomos Juan Rodríguez de Herrera y Cristóbal de Lozana Salazar, el capitán Cristóbal Román, juez de caminos; y los cofrades Francisco Pérez Romero, Alonso García de la Torre, Diego González, Juan Ortuño y Domingo Díaz, se desistieron del derecho que tenían a una capilla en la capilla mayor al lado del Evangelio, en la iglesia del Convento de San Francisco, de que les hizo merced el padre Provincial fray Juan de Elormendi, para que dicho guardián la dé a quien fuere servido.
Francisco Pérez Romero, vecino de esta provincia, vende a Constanza Alonso, vecina de Jalapa, viuda, una negra llamada Francisca, criolla, de 14 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco Pérez Romero, vecino de esta provincia, vende a Juan Romero, residente en este pueblo, 10 mulas de arria con sus aparejos, al precio de 35 pesos cada una, con las cuales le pagó el servicio personal de mandador y cañaverero, en su ingenio de azúcar de Xalatengo.
Francisco Pérez Romero, y su esposa Juana Martín de la Hinojosa, vecinos de esta provincia, residentes en el ingenio de Xalatengo, dieron carta de libertad a una negra esclava nombrada Isabel, de tierra Zape, de más de 50 años de edad, porque les ha servido bien y con mucho amor, y les ha dado 300 pesos de oro común, en reales de contado, en presencia del escribano y testigos.
Francisco Pérez Romero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al Capitán Francisco Hernández de la Higuera, dueño de su ingenio, 600 pesos de oro común, los 534 por otros tantos que en su nombre pagó a Gonzalo Sánchez de Herrera, vecino de la ciudad de México, y los 66 pesos restantes, de otros tantos que le prestó en diferentes veces, para el día de Navidad del presente año.
Baltazar Vázquez de Herrera, vecino al presente en Jalapa, y Bartolomé de Contreras, vecino de esta provincia, fenecieron sus cuentas y en ellas el primero le resta debiendo al segundo 2 069 pesos de oro común, mismos que fueron librados en Francisco Pérez Romero, persona que compró el ingenio de azúcar de Baltazar Vázquez de Herrera, con lo cual Bartolomé de Contreras se dio por pagado.
Francisco Pérez Romero, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan Asturiano, vecino de la nueva Veracruz, como albacea de Juan de Tejada, difunto, 400 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Isabel Zape, de 40 años de edad, que sacó de la almoneda de Juan de Tejada, para fin de diciembre del presente año.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 171 pesos de oro común de una cédula que Melchor Palomino le traspasó, firmada con su nombre y el de Francisco Pérez Romero, un mes y medio después de la fecha de esta escritura.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio nombrado Nuestra Señora del Socorro, en esta provincia, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, 1 000 pesos de oro común que restan de las cuentas que han hecho por trabajos de carpintería realizados en su ingenio, en esta manera: la mitad para fin del mes de octubre del presente año y la otra mitad para fin de marzo de 1616.