Teresa Fernández de Espinosa, mujer de Diego de Castro y Gamboa, vecina de este pueblo, dijo que por muerte de sus padres, el Alférez Antonio Fernández de Espinosa y Bernarda Cabello, quedaron por bienes una esclava nombrada Ursula María, mulata cocha, de 38 años, mellada de los dientes, a quien por buenos servicios que le prestó a sus padres y por pagarle 100 pesos, otorga que le da libertad y le entrega escritura.
Don Diego de Castro y Gamboa, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de José de Castro y de doña Juana de Gamboa; y doña Teresa Fernández de Espinosa, hija del Alférez Antonio Fernández de Espinosa y de doña Bernarda Cabello; junto con el Bachiller Pedro Perdomo, cura de la doctrina de Piaxtla de la Sal, otorgan que se dan poder para testar, para que el que sobreviviera en conjunto de las tres personas disponga, haga y otorgue el testamento con las mandas, legados y disposiciones que se tienen comunicados arreglándose a las memorias firmadas.
Don Diego de Castro y Gamboa, vecino y natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don José de Castro y de doña Juana de Gamboa; y doña Teresa Fernández de Espinosa, su mujer legítima, natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima del Alférez Antonio Fernández de Espinosa y de doña Bernarda Cabello, se otorgan poder mutuo para testar y a don Pedro Perdomo, don Francisco Abadiano y Pinillos, y don Blas Fernández, juntos de mancomún para que otorguen su testamento haciendo las mandas y legados, obras pías y graciosas según como se tienen comunicado. Declaran no procrearon hijos y al tiempo de casarse él tenía 4,500 pesos de caudal propio y ella trajo como dote 300 pesos en ropa y alhajas.