Ante don Nicolás de Velasco y Castro, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Pascual García, mayordomo del Capitán José Blanco, vecino de la Villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 toros y novillos, que el citado su amo compró a don Lorenzo Gómez de Espinosa para José Quevedo, obligado de las carnicerías y abasto de la ciudad de Tlaxcala. \n\n
Ante don Nicolás de Velasco y Castro, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Pascual García, mayordomo del Capitán José Blanco, vecino de la Villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 toros y novillos, que el dicho su amo compró a don Lorenzo Gómez de Espinosa para José Quevedo, obligado de las carnicerías y abasto de la ciudad de Tlaxcala.\n
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente General de Alcalde Mayor, pareció Pascual García, mayordomo y administrador del Capitán José Blanco, vecino de la villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 toros, que su amo compró a don Lorenzo Gómez de Espinosa en la mencionada villa para José Quevedo, obligado de las carnicerías y abasto de la ciudad de Tlaxcala.
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente de Alcalde Mayor, pareció Pascual García, mayordomo del Capitán José Blanco, vecino de la Villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 reses, todos toros, que el dicho su amo compró a don Lorenzo Gómez de Espinoza, criador de ganado mayor de las haciendas de vacas Chiltepeque, Pedregal y Otapa, para el Regidor don Fernando Ventura de Rivadeneira, vecino de la ciudad de los Ángeles.
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente de este pueblo, pareció Pascual García, mayordomo del Capitán José Blanco, vecino de la villa de Córdoba, obligado del abasto y carnicerías de la ciudad de los Ángeles, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 700 reses, todos toros, que dicho Blanco compró a diferentes criadores en la citada villa, para pasar a los ejidos de la mencionada ciudad, a donde los lleva para el abasto.\n
Don Domingo Juan, Gobernador del pueblo de Misantla; Don Diego Cristóbal, Alcalde; Domingo Diego, Regidor; Francisco Martín, Escribano; y Francisco Alonso, Alcalde de Colipa; y Pascual García, Tequitlato, mediante Andrés Martín, intérprete, dijeron que otorgan poder general al Capitán Diego Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, para que los representen en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, movidos y por mover, demandando y defendiendo con cualquier persona.\r\n
Alonso Galván, vecino de esta villa de Córdoba, en nombre de Josefa Antonia García, viuda de Simón Gutiérrez, vecina del pueblo de Orizaba, otorga que vende a Petrona Urieta, una casa de madera armada sobre horcones, cubierta de teja, que está labrada en medio solar de 25 varas de frente y 50 de fondo, que el muy Ilustre Cabildo de dicha villa hizo merced de un solar de 50 varas al dicho su marido. El solar por una parte linda y por la parte del norte con solar de Juan Gutiérrez, calle en medio y por otra con solar de Pascual García. La venta la hace en precio de 125 pesos de oro común.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODon Miguel Agustín Gobernador; don Francisco de los Santos, don Lucas Antonio y don Mateo Lorenzo, Alcaldes; Pascual García, Lorenzo Andrés y Juan de Meza, Regidores; y Juan García, Escribano de Cabildo, oficiales de república; indios ladinos y naturales del pueblo de San Juan Miahuatlán, otorgan poder general a don Ignacio Miguel de Salazar, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad y Corte de México, para que los defienda en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, criminales, ordinarios y ejecutivos.
Rosalía de la Encarnación García, natural y vecina de esta Villa, hija legítima de los difuntos Pascual García y de Quiteria Romero, ordena su testamento; declara fue casada en primeras nupcias con Miguel Pérez, a cuyo matrimonio no llevaron nada, procrearon un hijo, ya difunto; contrajo segundas nupcias con don José Pérez Toledano, quien llevó 500 pesos al matrimonio, y después han adquirido 4 000 pesos, de los cuales le corresponden 2 000 pesos; no procrearon hijos. Manifiesta que del quinto de sus bienes se distribuya entre los gastos de su entierro; se den a cada una de las 3 huérfanas, de su difunto hijo, la cantidad de 50 pesos. Nombra albacea a su consorte, e instituye como únicas y universales herederas a sus tres nietas.