El Bachiller Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Naolinco, hijo legítimo de Francisco Rodríguez de Molina y doña Sebastiana de Erizar y Alderete, difuntos, otorga poder para testar a don Pedro de Gradillas Cetina, Presbítero del Arzobispado de la Puebla, a Francisco Miguel Domínguez, quien estudia lengua en su compañía y a José Rodríguez de Molina, su sobrino, haciendo las mandas, legados, declaraciones y señalamientos que les tiene comunicados mediante una memoria.
El Licenciado Francisco Miguel Domínguez, Teniente de Cura en la doctrina de Tlacolulan, vende a Santos de Aguilus, vecino de Veracruz, un mulato blanco nombrado José, de 10 a 12 años, hijo de la esclava María Rosa, sujeto a servidumbre, libre de censo, sin asegurarlo de vicio ni defecto, en 100 pesos.
El Licenciado Francisco Miguel Domínguez, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, Teniente de Cura en la doctrina de Tlacolulan, dijo que su madre Lorenza Benítez le heredó una esclava mulata blanca, nombrada María Teresa, de 30 años, con un hijo de pecho de 1 año 8 meses nombrado Miguel Bartolomé, la cual vende a Pedro Zamorano, vecino de este pueblo, libre de censo, sin asegurarla de vicio, defecto o enfermedad, sujetos a servidumbre, al precio de 300 pesos.
El Bachiller Francisco Miguel Domínguez, Presbítero Domiciliario de este Obispado, dijo que revoca el poder para pleitos y negocios que tenía entregado a Julián Ortiz de Osuna y Luque, el cual ahora otorga al Licenciado José Joaquín Infante y Cetina, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, abogado de la Real Audiencia de México, para que lo represente en todos los pleitos, causas civiles y criminales.