Esteban Mojica, pardo libre y vecino del pueblo de Jalapa, declara que su difunta madre Sebastiana Linches, heredó junto con sus hermanos Luis e Inés, un solar de su padre don Miguel de la Cruz, el cual vendieron a su otro hermano, Teodoro Antonio Mojica, el cual ha fallecido, por lo cual su viuda María Guadalupe Velásquez, solicita escritura de dicha compra, razón por la que se hace esta declaración para que conste legalidad.
El Capitán Teodoro Antonio de Mojica, hijo legítimo de Juan de Mojica y de Sebastiana Linches, difuntos, vecino del pueblo de Jalapa, estando enfermo en cama otorga su testamento de la siguiente forma: declara que debe a José Antonio de Acosta y a Blas Fernández lo que ellos digan; al Mayordomo del Mesón de San Francisco de la Puebla, 7 pesos; entre otras deudas que se mencionan. Declara ser casado con María Guadalupe Velázquez y al tiempo de su matrimonio sólo tenía una mula y un caballo. Tiene entre sus bienes la casa en la que vive, 16 mulas aparejadas, 4 caballos, 3 yeguas y 3 vacas y un caballo que le debe el Bachiller José Guerrero. Nombra como albacea a su mujer y a Esteban Mojica, su hermano, y como herederos nombra a sus hijos.
María Guadalupe Velázquez, viuda, albacea, tenedora y tutora de sus hijos y del Capitán Teodoro Antonio de Mojica, otorga poder especial a Anastasio de Ilizaliturri, vecino de México, para que comparezca ante el Rey y reales audiencias, etc., demande y pida beneficios de restitución, acepte traspasos y otros despachos que convengan, siga los pleitos que tuviere con cualquier persona y alegue judicialmente todo cuanto sea conveniente, por lo que se le confiere poder con libre y general administración.
Doña Teodora Josefa Mojica, viuda de don Simón Díaz de Castro, vecina de México y residente en este pueblo, vende a su sobrina María Manuela Tirado, una casa de madera y teja con pilares de cal y piedra, la cual sus padres Teodoro Antonio de Mojica y María Guadalupe Velázquez poseyeron en el barrio del Molino, abajo del Convento de San Francisco, que hace frente hacia el oriente con un callejón que del pórtico de gradas de dicho convento baja para el de la ciénega del molino, entre dicha casa y solares de los herederos de don Antonio de Castro y los Cagigas por donde tiene 33 varas y linda con solar de los herederos de don Juan Alonso de Castro, entre el costado del norte tiene 56 varas de largo, linda por esta parte con solares de doña Clara Elena de Reina y otros consecutivos, por el costado del sur tiene 24 varas y linda con solar que posee la cofradía de Nuestra Señora del Rosario. La venta se hace en 230 pesos.
María Guadalupe Velásquez, vecina del pueblo de Jalapa, viuda y albacea del Capitán Teodoro Antonio de Mojica, junto con Francisca Sebastiana Mojica, mujer de Domingo de Chávez e hija de la declarante y del difunto, se reparten y dividen por mitad un solar que dejó por bienes el citado Mojica, que mide 60 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al norte con la calle que baja para la Ermita de Santiago y solar de los herederos de don Francisco de Araciel, al oriente con solar que fue de Antonio Barradas y ahora lo es de Juan Ricardo de Guzmán, al sur con solar de la Cofradía de la Señora del Rosario y al poniente con Felipe Rodríguez.