El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, de la misma vecindad, viuda de Julián de Rivera, 541 pesos y 6 reales de oro común, mismos que se obligó a pagarle conjuntamente con Blas Fernández, del resto de otra escritura que su marido le otorgó por 2 431 pesos 4 reales, de cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
Mateo de Arcila y Lizarralde, vecino de este pueblo, otorga que recibió del Alférez Juan José Rincón y Blas Fernández, la cantidad de 892 pesos 4 reales, mismos que se obligaron a pagarle como fiadores del Bachiller Manuel de Estrada y Mellado, Presbítero Domiciliario de este Obispado, por lo que entrega recibo de cancelación.
Don Sebastián Barradas, natural del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de los difuntos don Miguel de Barradas y doña Melchora Méndez, otorga poder para testar a doña Catarina Galindo de Chávez, su legítima esposa, en compañía de don Juan Antonio de Zavalza, don Blas Fernández y don Juan de Lezama, su compadre, así como albaceas testamentarios, y como herederos a sus 7 hijos legítimos.
El Capitán don Bartolomé de Castro, vende a don Alonso de Alba, 2 casas de piedra cubiertas de tejas; una está ubicada en la Calle Real y esquina que va para Veracruz, frente a casas de Jerónimo de Acosta, la primera casa mide 14 varas de frente y 22 de fondo, linda por el frente con casas de don Blas Fernández, por un costado con casas del que vende, por el otro costado con casas de doña Ana Arce y Cortés, en el precio de 1000 pesos.
El Corregidor Gaspar Asencio Cornejo visitó los carros de Lorenzo de Caravallar, que bajan a la ciudad de la Veracruz a cargo de Blas Fernández, en los que halló a la gente siguiente: Juan Lucas, de México; Diego, ladino de México, y Magdalena su mujer; Melchorillo, criollo, y Angelina su mujer; Antón, soltero; Francisco, tarasco; Paulo, de Coyoacán; Juan grande y Lucía su mujer; Lorenzo, muchacho, criollo; Martín, de Santa Clara, e Isabel su mujer; Miguel, soltero; su hijo Miguelillo; Miguel; Francisco, tarasco; Juan Alonso e Isabel su mujer; Juan Lucas; Domingo, de San Juan, y Polonia su mujer; Diego de México, y Verónica su mujer; Juan Bautista; Juanillo, muchacho; Baltazar Carillo [Carrillo], y Mariana su mujer; Domingo de México, y Mariana su mujer; Agustín y Verónica su mujer; Miguel y Mariana su mujer; y Mateo.
Blas Fernández, vecino de Coatepec, dijo que tiene algún ganado mular, caballar y vacuno, por lo que señala que ha hecho fierro nuevo para herrarlos, el cual se encuentra dibujado en el margen izquierdo de esta escritura.
El Capitán Teodoro Antonio de Mojica, hijo legítimo de Juan de Mojica y de Sebastiana Linches, difuntos, vecino del pueblo de Jalapa, estando enfermo en cama otorga su testamento de la siguiente forma: declara que debe a José Antonio de Acosta y a Blas Fernández lo que ellos digan; al Mayordomo del Mesón de San Francisco de la Puebla, 7 pesos; entre otras deudas que se mencionan. Declara ser casado con María Guadalupe Velázquez y al tiempo de su matrimonio sólo tenía una mula y un caballo. Tiene entre sus bienes la casa en la que vive, 16 mulas aparejadas, 4 caballos, 3 yeguas y 3 vacas y un caballo que le debe el Bachiller José Guerrero. Nombra como albacea a su mujer y a Esteban Mojica, su hermano, y como herederos nombra a sus hijos.
Don Diego de Castro y Gamboa, vecino y natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don José de Castro y de doña Juana de Gamboa; y doña Teresa Fernández de Espinosa, su mujer legítima, natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima del Alférez Antonio Fernández de Espinosa y de doña Bernarda Cabello, se otorgan poder mutuo para testar y a don Pedro Perdomo, don Francisco Abadiano y Pinillos, y don Blas Fernández, juntos de mancomún para que otorguen su testamento haciendo las mandas y legados, obras pías y graciosas según como se tienen comunicado. Declaran no procrearon hijos y al tiempo de casarse él tenía 4,500 pesos de caudal propio y ella trajo como dote 300 pesos en ropa y alhajas.
Blas Fernández, vecino de este pueblo, otorga su testamento; declara que está casado con Antonia Josefa de Armenta, a la cual nombra por albacea, junto con Manuel Domínguez, como herederas nombra a sus hijas, y como tutora, tenedora y curadora de sus dichas hijas, a su mujer.