Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció Pedro Durán, mercader viandante, quien manifestó [roto] 60 pesos de mercaderías [roto].
Pedro Durán, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, 80 pesos de mercaderías más o menos, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o a Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
Pedro Durán, mercader viandante, manifestó 64 pesos de mercaderías para vender en esta jurisdicción; asimismo el Corregidor le notificó que debe de acudir a pagar la alcabala con el Alférez Agustín Sierra, vecino de esta jurisdicción, en quien está rematada la alcabala.
Don Francisco de Mendoza, Gobernador del pueblo de Tlacolula; Miguel Rodríguez, Esteban García, Alcaldes; Pedro Durán y Pablo Sánchez, Regidores; y Francisco García, Escribano, dijeron mediante intérprete que en cumplimiento de lo mandado para que en todos los pueblos haya escuela, se obligan a pagar a Francisco de Buendía, residente en esta jurisdicción, durante 3 años que han de correr desde el 1 de mayo, 108 pesos por año, más 12 fanegas de maíz, agua y leña, que le muelan las tortillas, un huevo por muchacho cada semana con cargo y calidad de enseñar la lengua castellana, a leer y escribir a los muchachos desde los 5 años hasta que se casen y a las muchachas hasta los 10 años.
Juan Durán, vecino de esta villa, como principal y Pedro Durán, su hermano, vecino del pueblo de Quichula [Quechula], como su fiador y principal pagador, se obligan a pagar a Juan Martínez Romano, vecino de esta villa, 90 pesos de oro común en reales de contado dentro de dos meses, cuya cantidad es el resto de 100 pesos y 10 fanegas de maíz en que se concertaron por todo lo que hasta la fecha le deben al dicho Juan Martínez Romano como heredero de Dionisio Francisco, su difunto suegro, por el arrendamiento de un rancho que este último hizo a Juan Durán.
JUAN GARCÍA DE MIRANDA, JUEZ RECEPTORDiego Flores, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de dar y pagar al Bachiller Gaspar Durán, a doña María, Antonia y Josepha [Josefa] de Cárdenas Durán, hermanos, vecinos del pueblo de Quichula [Quechula], hijos y legítimos herederos de Pedro Durán, difunto, 250 pesos de oro común por otros tantos que dicho Bachiller, sus hermanas y él convinieron en la dependencia del arrendamiento de doscientas cabras y sesenta y ocho ovejas, que el difunto Pedro, le arrendó, de los que ha de pagar 40 pesos anuales, que corren desde hoy día de la fecha hasta concluir los 250 pesos.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALEl Licenciado don José María Durán, vecino de esta Villa, como albacea de María Reyes, vende al Regidor don Francisco Sáenz de Santa María, vecino de esta Villa, una casa de rajas ubicada en la tercera cuadra de la Calle del Ganado, Barrio de Arriba, con la que hace frente al poniente y del otro lado casa que fue de los herederos de Pedro Muñoz y hoy es de el Presbítero don José Alejandro de Campo, por el norte linda con solar de la testamentaria del Teniente Coronel don José Antonio de la Pedreguera, al sur linda con solar de la casa que fue del Capitán don Pedro Durán, y por el oriente que es su fondo con el de la casa de los herederos de don José Joaquín Morales. La vende por precio de 250 pesos.
Doña Antonia Josefa Castañón y don José Ignacio Castañón, hermanos, mayores de edad, de esta vecindad, dijeron que por fallecimiento de su madre, doña María Rosana Pérez Chamorro, quedó una casa de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle del Calvario, con la cual hace su frente al oriente; lindando por el norte con otra casa que fue de los comparentes y hoy es de don Antonio Fernández de Velasco; por el sur con casa de los herederos de don Mariano Zavaleta; y por el poniente con sitio de Nuestra Señora de los Dolores del Calvario. Asimismo, dijeron que dicha casa la hubo por herencia la señora Pérez de su madre, doña María Ignacia de la Cruz, quien la compró a don Pedro Durán, por escritura con fecha en esta ciudad a 27 de septiembre de 1754. Y por cuanto le es preciso a doña Antonia cubrir algunos créditos contraídos en parte para el sostenimiento de ambos comparentes, otorgan que venden dicha casa al Presbítero don José Dionisio Martínez, en precio de 1 100 pesos, de los cuales ha de continuar reconociendo al rédito de un 5 por ciento anual, 200 pesos de dos obras pías a favor de Nuestra Señora de los Dolores del Calvario y de Señor San Antonio del convento de San Francisco de esta ciudad.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO[Diego Flores] vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar al [Bachiller Gaspar Durán] Clérigo Presbítero, a doña María, doña Antonia y Josepha [Josefa] de Cárdenas Durán, hermanas, vecinas del pueblo de Quichula [Quechula], provincia de Tepeaca, 250 pesos de oro común, por otros tantos que dicho Bachiller y él convinieron en la dependencia del arrendamiento de doscientas cabras y sesenta y ocho ovejas que Pedro Durán, padre de los susodichos, le arrendó, y por el valor de las dichas 200 cabras que dejó de entregarle, cantidad de pesos que pagará a los susodichos a razón de 40 pesos anuales que empezarán a correr desde hoy día de la fecha hasta que dicha cantidad quede satisfecha. Y estando presente Joseph [José] de Bonfil, vecino de Quechula, apoderado de los susodichos, señala que acepta lo contenido en esta escritura, y menciona que recibió de Diego Flores, a cuenta del primer plazo, dos bueyes mansos concertados en 10 pesos y dos novillos que se le han de abonar al susodicho.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL