Juan Pelayo Méndez, Francisco Antonio Domínguez Muñiz, Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, junto con otros vecinos de este pueblo de Naolinco y soldados de la Compañía Miliciana Española, otorgan poder especial a Francisco de la Peña, vecino de este pueblo, para que en sus nombres y en razón del nombramiento que se le dio a Don Agustín García Campomanes, como Capitán de la Compañía, comparezca ante el Señor Virrey de este reino y su Auditor de Guerra, para que demande y alegue que dicho nombramiento se ha dado en contra de la voluntad.
Nicolás de Acosta y Salvador de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, el Capitán Nicolás de Guevara, los Sargentos José de Acosta, Felipe de Acosta, Juan Pelayo Méndez, Ventura de Acosta y Marcos de Acosta, entre otros vecinos de ese pueblo por quienes prestan voz, otorgan poder a don Pedro de Torres y Francisco Montero, de esa vecindad y a Joaquín de Arroyta, de Jalapa, para que en sus nombres sigan y fenezcan la causa criminal que se esta siguiendo contra los negros y demás agresores del ingenio de San Miguel Almolonga, por el motín sucedido el 10 de junio de este año, en que fueron heridos gravemente Nicolás y Salvador de Acosta, así les dan poder con libre y general administración.
Don Marcos de Acosta, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, casado con Antonia de Acosta, otorga poder para testar y como albaceas a su legítima mujer Antonia de Acosta, a su hijo Manuel Antonio de Acosta y a Juan Pelayo Méndez, su vecino, a sus hijos Manuel Antonio de Acosta de 18 años, Bernardo de 15 años y María Bernarda de 9 años, a su esposa y a su vecino el señor Pelayo, como herederos universales.
Juan Pelayo Méndez, vecino del pueblo de Naolinco, vende a doña María García de Baldemora, de la misma vecindad, una esclava nombrada Manuela, mulata blanca criolla que nació en casa de sus padres, hija de María de Guadalupe, la cual hubo por herencia de su padre, cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, por tal la asegura y no de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta. La venta se hace en 300 pesos de oro común.
Juan Pelayo Méndez, español y vecino de este pueblo de Naolinco, casado en segundas nupcias con doña Juana Montero, española, a quien otorga poder para testar, albacea testamentaria y heredera de sus bienes.