Don Juan Cordero, natural de la Ciudad de Cádiz y residente en este pueblo de Jalapa, con poder para testar del difunto don Antonio de Soberón, natural de la Villa de Bilbao, en el Señorío de Vizcaya, informa que por disposición del citado difunto, solicita se funde una capellanía de misas a favor del mismo, ordenando a don Santiago de Soberón, él titulo de Capellán o en su caso a otro pariente mas cercano; dichos nombramientos los deja al arbitrio de don Francisco de San Ginés y don Cristóbal Martínez, vecinos de la Ciudad de Cádiz.
Domingo Umarán, cargador del comercio de España y residente en este pueblo, hijo de los difuntos Domingo de Umarán y Juana de Lobera, otorga poder para testar a Ursula Cordero, Francisco de San Ginés, José Palacios y Arenaza, y Manuel de Villate y por falta de ellos a Andrés de Amechezura, vecinos de Veracruz, para que hagan y ordenen su testamento, nombrando como albaceas a los antes mencionados, y como herederos universales a dicha Ursula y Francisco de San Gines.
Don Lorenzo de Richarte, vecino y mercader de la Ciudad de México, confiesa haber recibido de don Francisco de San Ginés, residente en el pueblo de Jalapa, vecino de la Ciudad de Cádiz, la cantidad de 7, 123 pesos 6 reales de oro común, los cuales se obliga a pagarle en moneda del cuño mexicano en el primer despacho del navío de guerra español que salga de este Reino para los de Castilla.
El Alférez Bernabé Pérez Chamorro y don José de Espinosa, vecinos del pueblo de Teziutlán, otorgan haber recibido de don Francisco de San Ginés, residente en la Ciudad de México, 650 pesos de oro común, de los que se dan por entregados a su voluntad, cantidad que se obligan a pagar con 50 quintales de purga de buena calidad a razón de 13 pesos el quintal, puestos en la Ciudad de la Veracruz en el término de 7 meses, y para el cumplimiento de lo referido obliga al Capitán Andrés Martín, por 150 pesos que tiene recibidos de esa cantidad a satisfacerlos con los quintales de purga.
Don Juan Bautista Ustáriz, Conde de Reparaz del Orden de Santiago, natural del lugar de Oieregi, hijo legítimo de don Juan Bautista Ustáriz y doña María Francisca Gastelu, otorga su testamento en donde nombra albaceas a don Eligio Ustáriz, don Gaspar Antonio Leal, don Antonio Sáenz de Santa María y don Gaspar de Morales, de la Orden de Santiago, residentes en este reino de la Nueva España; en Cádiz al señor Marqués de Echandia, don Francisco de San Ginés, al Doctor don Mateo de Guzmán, Canónigo Magistral de aquella iglesia, y al Señor Conde de Guevara; y en la ciudad de Madrid a su hermano don Juan Felipe Ustáriz, de la Orden de Santiago. Como herederos nombra a don Juan Felipe Ustáriz, a don Juan Francisco, a don José Joaquín y a don Juan Miguel Ustáriz, sus hermanos.
Don Antonio Tomati, vecino y del Comercio de España y residente en este pueblo de Jalapa, exhibió una escritura hecha en la Ciudad de Cádiz, en la que se obligan don Francisco de San Gines y don Juan Bautista Oyangoiti, el primero dueño y el segundo maestre del navío nombrado “El Constante” uno de los de la conserva de la presente flota, a pagar a don Manuel de Cáceres, vecino de dicha ciudad, 2, 420 pesos que por hacerle buena obra le prestó para la habilitación del citado navío, cantidad que ha recibido por lo que cancela dicha escritura.