Doña Dionisia María de Herrera y Sosa, mujer legítima de Diego Méndez de Granda, vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder especial en primer lugar al Licenciado Antonio Pavón de NeIra, Abogado de la Real Audiencia de México, y en segundo a don Miguel Pinzón, ambos vecinos de la Ciudad de la Puebla, para que en su nombre parezcan ante el juzgado eclesiástico y saquen censuras generales hasta la de anatema para que se publiquen en la ciudad de la Veracruz y demás partes donde convenga, a fin de descubrir prendas y caudales que pertenezcan a sus menores hijos y de don Carlos de Zugadi, difunto encomendero y su primer marido.
El Bachiller José Francisco Nieto, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, otorga poder al Reverendo Padre Fray Luis de Castro, religioso de la Orden de Nuestra Señora Mercedes, para que en su nombre y representación demande, reciba y cobre de Matías de Rosete Peralta y Jacinto de Rosete Peralta, el primero dueño de un rancho en la provincia de Tlaxcala nombrado Nuestra Señora de la Concepción, los réditos corridos de la capellanía de 1, 000 pesos de principal que goza y sirve don Jerónimo de Villa Setien de la Orden de Alcántara, en virtud de carta orden de don Carlos de Zugadi, que por el año de 1710 los redimió don Jerónimo y entregó en el cofre de la Santa Iglesia Catedral de donde el mismo año los sacó el mencionado Matías y los impuso sobre el rancho.