Doña Rosa Martínez, viuda de don Antonio de Ordóñez, vecina de este pueblo de Jalapa, hija y única heredera de don Francisco Martínez alías Gordillo, otorga que vende a Dominga Micaela González, una casa de paredes y tejas con el sitio que le corresponde, que se compone de 25 varas de frente y 36 de fondo, ubicado en la calle de la Amargura, con la que hace frente al oriente y del otro lado casas de Simón Cabañas, al costado del norte linda con casa y solar de Juan López, al poniente con un pedazo de solar que fue de Petrona de Arauz y por el costado del sur con casas y solar de Manuel de Ochoa, al precio de 400 pesos, 200 que su padre cargó sobre dicha propiedad a réditos pertenecientes al Convento de religiosos de San Francisco, y el resto que recibió de contado.
Antonio de Ordóñez, natural y vecino de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, y Nicolasa de Mojica, su legítima mujer, otorgan su testamento de mancomún de la siguiente manera: declaran son casados y no haber tenido hijos; ella trajo al matrimonio 8 vacas, 8 yeguas, 6 caballos y una parte de tierras en Juchique; él trajo 2 caballos. Declaran que deben a Francisco, gachupín mercader vecino de Jalapa, 15 pesos. Juan Camacho les debe 18 pesos y 6 reales de toros; declaran que le suplieron a su hermano Marcos Mojica 15 vacas con la condición de ayudarle a pagar las tierras de la hacienda donde se han mantenido. Entre sus bienes tienen 80 reses, toros y vacas; 9 caballos, un potro, una mula de carga y la casa de su morada. Ella nombra como heredera a su madre María de Zárate, en caso de que muera y su marido sobreviva, lo nombra como su heredero y él la nombra a ella como tal, asimismo se nombran albaceas mutuamente.
Juan Hernández, Marcos Mojica, Lucas de Mojica y Nicolasa de Mojica, está última mujer legítima de Antonio de Ordóñez, vecinos de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, Marcos de Mojica en representación de María de la Concepción Hernández, mujer de Pedro de León y Molina, y Marcela de Mojica entre otros herederos, dijeron que por testamento de su abuelo Juan Hernández de Yuste, ha recaído en padres, hijos y nietos el derecho de las tierras que poseyó en los contornos de Juchique, cuyas tierras tienen prorrateada y que se compone de 9 sitios de ganado menor y para el goce de ellas han convenido venderlas a don Miguel Gómez de Soto, labrador en la provincia de San Juan de los Llanos. Las tierras están ubicadas en los términos de San Pedro Chiconquiaco, Yecuatla y Colipa, linda al oriente con tierras de los herederos de doña Josefa de Luna y Arellano, al poniente con tierras del pueblo de Chiconquiaco, Yecuatla y Colipa, al norte con tierras del Alférez Nicolás Zapata de Herrera, al sur con tierras de los herederos de doña Ildefonsa. La venta se hace en 80 pesos de oro común cada sitio que les ha entregado de contado.