Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Benito de Castro, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 25 varas de frente y 30 de fondo como parte de uno que él posee en la Calle Real que de la parroquia sube al Calvario, linda al fondo con otro pedazo de solar que tiene dado a Tomás Barradas, a la derecha con el solar de la otorgante y a la izquierda con otro solar que tiene ajustado darle a Bernardo de Castro, dicho solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace en 25 pesos de oro común que por él le ha dado.
Ana Dorantes, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda de Francisco Fabio Meléndez, hija legítima de los difuntos Lucas Dorantes y Mariana del Moral, realiza testamento, en el cual nombra por albaceas a sus yernos Antonio de Castro e Ignacio de Zárate y como heredera a su alma.
Ana Dorantes, vecina de este pueblo, viuda del difunto Francisco Fabio Meléndez, hace testamento en donde nombra por albacea al Licenciado José Francisco de Torquemada, Presbítero y vecino de este pueblo, y como herederos a sus 5 hijos.
Ana Dorantes, viuda de Francisco Fabio Meléndez, vecina de este pueblo de Jalapa, informa que José Antonio Dorantes, su hermano, vecino del pueblo de Naolinco era dueño de un pedazo de solar en este pueblo de Jalapa, el cual le cambió por otro pedazo de solar ubicado en el pueblo de Naolinco, herencia de su difunto padre, Lucas Dorantes, del cual ahora su hermano, le solicita realizar un instrumento donde conste que el citado terreno es del susodicho.
María Nicasia Meléndez, hija de don Francisco Fabio Meléndez, difunto, y de doña Ana Dorantes, vecina de este pueblo, otorga su última disposición donde declara que como bienes propios tiene una casa y solar en la calle que llaman de San Francisco de Paula con un censo a favor de la Cofradía de la Concepción, fue casada con don Ignacio de Zárate, quien no llevó nada al matrimonio y ella un solar; por segunda vez se casó con don Ventura de Acosta, ella llevó una casa y solar, y él algunos bienes; por tercera vez se casó con don Miguel Jerónimo González de Velasco, quien llevó algunos bienes y ella llevó la casa y solar antes mencionados; por albaceas nombra a su esposo don Miguel y a don Juan Antonio Espinosa, nombra heredera a su alma.
Isabel López Ruiz Matamoros, soltera vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Juan López Ruiz Matamoros, difunto, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a doña María de Thormes ciento y tantos pesos; debe a Lorenzo Meléndez hijo de Ana Dorantes, 2 becerros. Entre sus bienes tiene la casa en la que vive, una mitad es de ella y la otra de Francisca Zavala, su hermana, con quien esta convenida de que después del fallecimiento de las dos, sea para el convento con el cargo de que cada año se digan seis misas rezadas; tiene vacas, yeguas, potros y caballos que están en el rancho de San Diego en tierras de los Cadenas; asimismo tiene dos esclavos, a quienes les da un solar de los tres que tiene y un colchón, les otorga la libertad con la calidad de que esté subordinado a su sobrino para que lo eduque y lo ponga a oficio hasta que pueda gobernarse. Nombra como albacea a su hermana Francisca Zavala y al Alférez Agustín Velázquez su sobrino, a este último también lo nombra como su heredero universal.
María Nicasia Meléndez, hija de los difuntos don Francisco Fabio Meléndez y de doña Ana Dorantes, vecina de este pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde ordena que de sus bienes se den para las beatificaciones de Gregorio López, Fray Francisco Sebastián de Aparicio, Madre María Jesús de Ágreda, Venerable Señor Juan de Palafox y Mendoza y del Mártir de los Indios Mexicano San Felipe de Jesús; declara que por primera vez se casó con don Ignacio de Zárate; por segunda vez se casó con don Ventura de Acosta, quien llevó al matrimonio algunos bienes que por su fallecimiento se le devolvieron a los hijos que tuvo de otro matrimonio; ella llevó una casa y solar ubicada en la Calle se San Francisco de Paula, una yunta, 6 vacas, de estos bienes dará cuenta el Licenciado José Nicolás de Acosta; por tercera vez se casó con Miguel Jerónimo González de Velasco, señala que el difunto Ignacio de Zárate vendió un solar y una casa a Ana María Pinzón; que la casa de su morada esta en solar que compró junto con su esposo; tiene una casa de su propiedad ubicada en la calle San Francisco de Paula, de la que reconoce 400 pesos a censo redimible a favor de la Cofradía de la Concepción, de la cual es su voluntad se arriende en la próxima flota; nombra por albaceas a su esposo don Miguel Jerónimo González de Velasco, a don Juan Antonio Espinosa y a don Ventura Rosende, revoca el testamento que hizo el día 30 de mayo del presente año.
Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, dijo que posee un solar con 96 varas de frente y 85 de fondo que heredó de Juan del Moral, su abuelo, por lo que le vende a María Josefa Armijo, 38 varas de frente y otras tantas de fondo que linda con la calle que va al camino de Naolinco y solar y casa de los herederos de José de Casanova, al oriente con solar de María del Moral, al poniente y fondo con solar de la vendedora. La venta se hace en 38 pesos de oro común que le ha entregado.
Ana Dorantes, viuda, y María del Moral, mujer legítima de Francisco Carranza, y Salvador Jiménez, en nombre de Juana Jiménez, su hija, y de Flora Dorantes, difunta, todos vecinos de la jurisdicción de Jalapa, dijeron que, Juan del Moral, su abuelo, tuvo un solar en este pueblo, el cual se rateó y pagó para su regulación en el año de 1643, en cuya virtud se le dio posesión a la mencionada Ana Dorantes; y en atención a que los herederos y causantes de Juan del Moral son 3 y es preciso dividir el solar para que cada uno goce la parte que le corresponda, se hizo la partición del solar que mide 186 varas de frente, desde la barranca de Xallitic y calle que va a Naolinco y de fondo 85 hasta el callejón de Temazcalapa, del que se hizo la división en partes iguales.
Ignacio de Zárate, hijo legítimo de los difuntos Juan de Zárate y María de la Candelaria de Castro, junto con María Nicasia Meléndez, hija legítima de los difuntos Francisco Fabio Meléndez y de Ana Dorantes, naturales de España y vecinos de este pueblo de Jalapa, se otorgan poder para testar, nombramiento de albaceas y de herederos universales.