Doña Felipa de Jesús de Acosta, hija legítima de los difuntos José de Acosta y Josefa Lagunes, natural y vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Juan José de Zárate, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Bachiller Juan Rincón, Teniente de Cura de este pueblo y como heredero a Luis de Zárate, su hijo legítimo.
Felipa de Jesús de Acosta, mujer legítima de Juan José de Zárate, Jacinta Micaela de Acosta, mujer legítima de Santiago de Zárate y Lucía Josefa de Acosta, mujer legítima de Luis Beltrán Ortiz de Zárate, vecinos de este pueblo de Jalapa y ellas con licencia expresa de sus maridos, otorgan poder especial a don Antonio Laureano de Campo, vecino de este pueblo, para que comparezca en todas las diligencias de los inventarios y avalúos que se hagan al testamento del difunto Sargento José de Acosta, padre de las mencionadas, y quien dispuso como última voluntad, nombrarlas sus herederas legítimas.
Juan José de Zárate, Felipa de Jesús de Acosta, Luis Beltrán, Santiago de Zárate, Jacinta Micaela de Acosta, hijos legítimas y herederos del difunto Sargento José de Acosta, y de Josefa Lagunes, su primera esposa, se comprometen a entregar por la división y partición de bienes que se hizo de la herencia del difunto Sargento, a Dionisio Mariano y Felipa de Acosta, la parte que les correspondió de dicha herencia.
Felipa de Jesús de Acosta, mujer legítima de Juan José de Zárate, Jacinta Micaela de Acosta, mujer legítima de Santiago de Zárate y Lucia Josefa de Acosta, mujer legítima de Luis Beltrán Ortiz de Zárate, hijas legítimas y herederas del Sargento José de Acosta, difunto, y vecinas de este pueblo de Jalapa, revocan el poder especial que con licencia de sus respectivos maridos, otorgaron a don Antonio Laureano de Campo, vecino de este pueblo, para que asistiera a los inventarios y división de los bienes heredados por el difunto padre.
Antonio Manuel Ortiz de Zárate, hijo legítimo de Diego Ortiz de Zárate, difunto, y de Margarita García Soler, viva, casado legítimamente con Micaela Josefa de Acosta; otorga poder para testar a su mujer Micaela Josefa de Acosta en compañía de Felipe de Acosta y Juan José de Zárate, así como también designarlos sus albaceas, nombrando a sus hijos Juana Josefa de 13 años, José Antonio de 11 años, María Josefa de 8 años, Ana de la Santísima Trinidad de 4 años y medio, Manuel Antonio de 2 años y a Juan Miguel de 1 año, como herederos universales de sus bienes.
Juan José de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que liberta de toda sujeción y cautiverio a Salvador de Rivera, hijo de Juana Pascuala, mulato albarazado de 33 años de buen cuerpo, calvo en la cabeza, con una señal como una S en el lado derecho que parece fue herida, para que desde hoy día en adelante sea libre y horro, no sujeto a esclavitud ni servidumbre alguna y como tal pueda residir en cualquier parte haciendo todo lo que persona libre puede, cuya libertad otorga por 300 pesos de oro común que le ha dado a su voluntad.