El Capitán de Caballos José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, vende a Domingo de Celayeta, Arrendatario de las Reales Alcabalas, un esclavo nombrado Manuel, negro atesado criollo, hijo de Juana de la Rosa, sin asegurarlo de vicio, defecto ni enfermedad, al precio de 300 pesos de oro común.
Duarte de Sosa, vecino de la ciudad de Tlaxcala y estante en este pueblo, como principal deudor, y Pedro Camacho, vecino de Los Ángeles, su fiador, se obligaron a pagar 450 pesos de oro común a Juan de Hermosilla, juez de obrajes en la ciudad de Cholula, en esta manera: 250 pesos del empeño de un esclavo negro llamado Manuel, 30 días después de la fecha de esta escritura; de no cumplirse, le dio facultad a Juan de Hermosilla para que pueda vender el citado esclavo; y los 200 restantes, para fin del mes de octubre del presente año.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Francisco Estupiñán y Francisco Luis, españoles residentes en esta provincia, formaron una compañía para el trato en el género que les pareciere:el primero puso una mula, siete caballos, 130 cabras, valoradas en 284 pesos, y 1300 pesos en reales; el segundo puso 10 mulas aparejadas apreciadas en 400 pesos, más cuatro caballos, un negro llamado Manuel, de tierra Congo, y una negra llamada Catalina, de nación Angola, valorados en 1 184 pesos de oro común.Dicha compañía se hizo por tiempo de cuatro años, y al término de los mismos se partirían las ganancias o pérdidas por mitad.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, dos negros esclavos, bozales, llamados Manuel y Francisco, de nación[tierra] Angola,de 20 años de edad cada uno, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad pública o secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
Luis Fernández de la Flor y Pareja, caballero de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Ciudad de Alcalá de Henares en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Fernández de la Flor y de Catalina de Pareja, difuntos, otorga su testamento como sigue: fue casado con doña Teresa García del Brocal, vecina que fue de la Puebla de los Ángeles, durante su matrimonio no tuvieron hijos, y quedó como albacea y heredero de su mujer, cuyo legado es de 500 pesos para una niña huérfana que se los debe dar cuando tome estado. Fue albacea de Antonio de Vargas, quien dejó 300 pesos de caudal que paran en la tienda que tiene en este pueblo y son para Catalina María. Tiene entre sus bienes 621 pesos que por el resto de una escritura le debe don Fernando Niño de Córdoba con hipoteca de 11 o 12 esclavos bozales que están en el ingenio Grande nombrado La Santísima Trinidad. Tiene también un mulato esclavo llamado Manuel, manda se venda. Declara que la tienda que tiene en este pueblo la puso con Antonio de Herrera, a quien no se pidan cuentas más que las que dé y se pague lo que conste en el libro de caja. Deja hecha una memoria firmada a la cual se le debe dar entero crédito y cumplimiento como si fueran cláusulas de testamento. Nombra como albaceas testamentarias al Capitán Bartolomé de Castro y a Antonio de Herrera.
Diego González, vecino de Jalapa, como principal deudor, y Juan de Quiroz, su fiador, se obligan de pagar a Luis Enríquez, mercader de negros, 451 pesos de oro común, precio del negro bozal de nación Angola llamado Manuel
Bartolomé López, vecino de Jalapa, vende a Gabriel de Huerta, vecino de esta provincia, dos esclavos negros llamados Manuel y Juan de tierra Angola, sujetos a servidumbre, bozales, por el precio de 445 pesos de oro común cada uno; los cuales, el segundo se obligó a pagar para el día de Pascua de la Navidad del presente año.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, siete piezas de negros esclavos, bozales, recién venidos de Angola, llamados Benito, Gaspar, Domingo, Juan, Diego, Manuel y Sebastián, todos angoleños, de diferentes edades, sujetos a servidumbre, habidos de buena guerra, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 410 pesos de oro común cada uno.
Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de un negro, llamado Manuel, bozal, de nación Angola, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho días, puestos en la ciudad de Los Ángeles; y los 250 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en Cholula.