Juan Salvador Barba, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, dijo haber comprado al Alférez Nicolás Sánchez de Medina, vecino de la Villa de Córdoba, un negro nombrado Manuel, de nación Angola, de 22 años de edad, en el precio de 400 pesos, según consta por una escritura que pasó ante Juan López Gallegos, escribano de Su Majestad, en las tierras de labor de los herederos de Juan Montiel, jurisdicción de la ciudad de Los Ángeles, el 5 de diciembre de 1676; sin embargo de lo cual, declara que dicho negro en realidad lo compró para el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, pues lo pago con su dinero, por esta razón renunció y traspasó la propiedad del esclavo en el susodicho.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, un negro llamado Manuel, de 25 años de edad, de nación Angola, bozal, sujeto a servidumbre, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, vende a Pedro Caro Muñoz, carpintero, vecino de este pueblo y provincia de Jalapa, un negro bozal llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, con las enfermedades que tuviere, sujeto a servidumbre, por el precio de 350 pesos de oro común.
Pedro Caro Muñoz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, y a Francisco Luis, vecino de Jalapa, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Manuel, de nación Angola, bozal, para fin del mes de marzo de 1623, todos juntos en una paga.
Pedro García Moreno, vecino de San Juan de Ulúa, vende a Pedro Calderón, ventero de la Hoya, un esclavo negro llamado Manuel, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad; y una negra llamada Magdalena, de tierra Congo, de la misma edad, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.
Manuel Álvarez, dueño de su recua, vecino de la ciudad de Los Ángeles, se obligó a pagar al capitán Andrés Moreira, mercader de negros, 450 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos; los cuales dará en esta manera: 200 pesos para dentro de un mes y los 250 restantes para fines de enero de 1610.
Baltazar Dorantes de Carranza, residente en Jalapa, vende a Sancho de Carranza, su hijo, tres negros esclavos entre bozales y ladinos, llamados el uno Manuel de 15 o 16 años, otra Beatriz, Biafara, de 12 años y otra Teresa, de tierra Bran, de 12 años, por el precio de 740 pesos de oro común.
Tomás de Soto, dueño de su recua, vecino de Jalapa, vende a Martín Alonso, vecino de la ciudad de Los Ángeles, un negro ladino llamado Manuel, por el precio de 300 pesos de oro común.
Gabriel de Huerta, vecino de esta provincia de Jalapa, vende a Andrés Rodríguez, vecino de esta provincia, un esclavo negro llamado Manuel, de tierra Congo, de 15 años de edad, poco más o menos, por el precio de 390 pesos de oro común, horros de alcabala.
Bartolomé de Algecira, mercader de negros, con poder de Juan de Nieves, vecino de México, vende a Francisco Romero dos esclavos negros llamados Manuel y Francisco, de 22 años de edad, de nación Angola, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno.