Francisco de Velasco se obliga de dar y pagar a Diego González, 163 pesos de oro común, los cuales declaró deberle del resto de un año que el susodicho le sirvió de pastor en su hacienda.
[Diego] González otorga poder a Juan de Moya para que pueda demandar, recibir y cobrar de todas y cualesquier persona que sea, un [caballo castaño].
Ante el corregidor compareció Diego González, vaquero, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 13 pipas de vino trasegadas en 78 barriles, en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 22 de noviembre de este presente año, para entregar en el puerto de Acapulco, cuya imposición monta 325 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Ante don Francisco de las Casas y Orellana, Corregidor, compareció Francisco de Paz Granados, dueño de recua, y Diego González, vaquero, quienes manifestaron llevar 150 botijas de vino trasegadas en 36 barriles, para entregar en la ciudad de México al Capitán Matías Rodríguez de Olivera, en virtud de certificación firmada por los jueces oficiales reales, y por ellos quedaron asegurados en la Real Caja 150 pesos de oro común el 12 de noviembre de este año.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles y 2 pipas de vinagre en 12 barriles, que lleva Pascual González en la recua de Diego González, su padre, para entregar en México a Andrés Gómez. \n
Se tomó la razón de una pipa de vino, que lleva Diego González en su recua para entregar al Almirante Juan López de Olaes en Oaxaca.\n
En junta de Cabildo presidida por fray Miguel Postigo, guardián del Convento de San Francisco, los miembros de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio integrada por don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, los diputados Francisco Martín Matamoros y Martín López de la Plaza, los mayordomos Juan Rodríguez de Herrera y Cristóbal de Lozana Salazar, el capitán Cristóbal Román, juez de caminos; y los cofrades Francisco Pérez Romero, Alonso García de la Torre, Diego González, Juan Ortuño y Domingo Díaz, se desistieron del derecho que tenían a una capilla en la capilla mayor al lado del Evangelio, en la iglesia del Convento de San Francisco, de que les hizo merced el padre Provincial fray Juan de Elormendi, para que dicho guardián la dé a quien fuere servido.
Juan Arias, residente en el ingenio La Santísima Trinidad, en esta jurisdicción, dio su poder cumplido al Contador Don Juan Blázquez[Juan Blázquez Mayoalgo], juez oficial real en la nueva ciudad de Veracruz, y al padre Rector de la Compañía de Jesús Diego González, que reside en esa ciudad, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías y otros géneros; especialmente para que puedan vender cualesquiera de sus bienes, señaladamente, un esclavo negro llamado Felipe de la Cruz, de tierra Mozambique, por el precio que hallaren.
Mariana de Astudillo, viuda de Diego González, vecina de Jalapa, funda una capellanía de misas con 1500 pesos de oro común de principal y 75 pesos anuales de renta, los cuales quedaron impuestos sobre unas casas en este pueblo, una labor de maíz, dos caballerías de tierra y otras propiedades.
Sebastián Méndez, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Diego González, vecino de este pueblo, tres suertes de caña de azúcar que se hallan en las tierras de Juan de Quiroz, por el precio de 1000 pesos de oro común.