Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, su albacea y tenedora de bienes, vende en su nombre y en el de sus herederos, a Luis Hernández, vecino de Jalapa, un solar que está en la entrada del pueblo, viniendo de Veracruz, con frente a la calle real, que va a dar a un arroyo, de 70 varas cuadradas, por el precio de 25 pesos de oro común.
Luisa Ordóñez, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, vecina de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Camacho, vecino de esta provincia, 350 pesos de oro común del alcance de cuentas que han tenido, para el primero de enero de 1642, con las costas de la cobranza.
Andrés Gómez Izquierdo, herrador, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, de la misma vecindad, 100 pesos de oro común que restan de las cuentas que ambos han hecho, para fin de septiembre del presente año.
Pedro Hernández, dueño de sus carros, vecino de Los Ángeles, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, 35 pesos de oro común, valor del daño que hicieron sus bueyes en una sementera de maíz, 20 días después de la fecha de esta escritura.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdoba y a Álvaro de Lorenzana, vecinos de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que les pareciere convenir, y una vez vendido, queden horros de todas costas y daños, 250 pesos de oro común, con los cuales se haga pago del dicho Alvaro de Lorenzana de los pesos de oro que le debiere.
Juan Sánchez Monge, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, de la misma vecindad, 455 pesos de oro común, precio de trece mulas y machos de arria, en esta manera: 150 pesos para fin del mes de octubre del presente año, 150 pesos más, para de allí a tres meses, y los 155 pesos restantes para el fin de enero de 1620.
Manuel Rodríguez de Maya, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdova[Gonzalo de Córdoba], administrador de sus recuas, para que en su nombre y a su dita y crédito pueda comprar un negro, bozal o ladino, dos cargas de cacao de Maracayo [Maracaibo] o Caracas, a los precios que hallare y a ciertos plazos.
Manuel Rodríguez [de Amaya], deudor, y Juan de Quiroz, fiador, se obligan de pagar a Luis Enríquez, vecino de Lisboa, 460 pesos de oro común, el valor de un esclavo negro llamado Francisco.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez unas casas en Jalapa, por el valor de 500 pesos de oro común.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, vende a Juan de Calva, vecino de los Llanos de San Juan, un negro llamado Juan, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 270 pesos de oro común.