Francisco Hernández, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Domingo Hernández y doña Elena Margarita, difuntos, casado con Leonarda María, a la cual nombra su albacea testamentaria, junto con Juan José Hernández y Ventura Hernández, vecinos de este pueblo. Nombra como heredera universal a su citada esposa.
El Alférez don José Modesto Montiel, español y vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Francisco Hernández natural de los Reinos de Castilla y vecino de Naolinco, un solar de 36 varas de frente y 40 varas de fondo, el cual linda al norte con la iglesia y cementerio de esta iglesia parroquial, al sur con solares pertenecientes a las Benditas Ánimas, al oriente con solar de Petrona Guevara y al poniente con solar de los herederos de Matías Pérez, en la cantidad de 290 pesos.
Diego Antonio Hernández, pardo libre, hijo legítimo de Francisco Hernández, difunto y de Rosa María, viva, casado con Lucia de los Reyes, otorga poder para testar a su citada esposa, así como de albacea testamentaria y como herederos universales designa a sus hijos legítimos, María, casada con Juan Manuel, Cayetana de 14 años de edad, Francisca Simona de 12 años, Josefa Antonia de 10 años, Clara Josefa de 8 años y Josefa de los Santos de 6 años.
Francisco Hernández, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 100 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales, para de la fecha de esta escritura en seis meses corridos, todos juntos en una paga.
Don Julián Antonio, Gobernador de este pueblo de Jalapa, don Juan Mateo y don Miguel de Aparicio, Alcaldes, junto con los demás oficiales de este pueblo de Jalapa, dijeron que habiendo fallecido en la epidemia el anterior gobernador don Francisco Hernández y un crecido número de naturales tributarios, se dio la tasación del año pasado, donde el alcalde mayor pidió un aumento por los tercios que habían corrido, no teniendo de donde pagar por las muertes y enfermedad que dejo la epidemia vendieron a Bartolomé de Aburto, vecino de este pueblo, un solar en el barrio de La Laguna por la cantidad de 25 pesos y cuatro reales. Dicho solar linda al sur con el camino Real hacia Veracruz, al norte con solar de Sebastián de la Cruz, al oriente con tierras de dicho pueblo y al poniente con las tierras y solar de José de Alvarado, mide 42 varas de frente y 30 varas de fondo.
Doña Josefa de la Cruz Suárez, viuda y albacea de don Juan Zapata de Herrera, vecina del pueblo de Colipa, jurisdicción de La Antigua Veracruz, vende a Tomás Barradas, vecino de este pueblo, un solar de 46 varas de frente y 56 de fondo, ubicado en este pueblo, el cual linda al sur con solar de la Cofradía de las Benditas Almas, donde viven Francisco Hernández y doña Antonia de Zárate, al oriente con solar de la citada cofradía, donde vive María Viveros, al norte y poniente con solares de la misma cofradía, en el precio de 50 pesos.
Doña María Inés Gutiérrez de Villaverde, de esta vecindad, viuda del Capitán don Juan Antonio Villaverde, otorga poder especial a don Luis Ruiz, residente en México, para que en su nombre haya, demande, perciba y cobre del señor General don Francisco Hernández o de otra tercera persona, un baúl lleno de ropa de uso, un tenate con loza fina y 25 pesos en plata que la otorgante le entregó cuando pasó su señoría por esta ciudad para la de México a donde la compareciente pensaba viajar rogándole se los transportase ahí.
Sans titreDon Francisco Fernández y Agudo, de esta vecindad, y don Francisco Hernández, de la hacienda de la Rinconada en la doctrina de San Salvador el Seco en el estado o departamento de Puebla, dijeron que el primero como arrendatario general de las haciendas pertenecientes al mayorazgo que disfruta el señor general don José María Cervantes, en cuya finca se comprende la hacienda titulada de la Higuera, ubicada en dicha doctrina, le da en subarriendo al nominado Hernández dicha finca de la Higuera bajo las condiciones siguientes: que dicho subarriendo es por el término de cuatro años que deben comenzar a correr y a contarse el 12 del presente mes y termina el 12 de marzo de 1840. Que el precio del subarriendo es el de 600 pesos anuales. Que el importe de los dos primeros años debe exhibirse por adelantado; que al vencimiento del segundo año debe adelantarse los 600 pesos del tercero y al vencimiento de él adelantará lo correspondiente al cuarto, debiendo hacer esa exhibición en la ciudad de la Puebla. Que el señor Hernández ha de conservar en buen estado los edificios y las cercas que existen. que es obligación del señor Hernández cuidar de que nadie se introduzca en los linderos de la respectiva finca. Que éste no queda obligado a recibir al vencimiento del tiempo pactado, ningunos llenos, siembras, ganados, semillas, enseres ni cosa alguna, sino la finca. bajo las expresadas cláusulas de que quedan bien enterados los referidos don Francisco Fernández y Agudo y don Francisco Hernández, otorga el primero que le da en arrendamiento al segundo la enunciada hacienda por el tiempo que queda fijado.
Sans titreEl Presbítero don José Vicente Espino, otorga que vende, cede y traspasa a favor de Diego Melchor, vecino de Tehuacán, residente en esta Villa, un molino o trapiche de moler caña, con sus casas y jacales, tierras y campos de caña, muebles, útiles y herramientas, con todo lo demás que le es anexo, situado en la Doctrina de Xicochimalco, de esta Jurisdicción, el que se nombra Chapulapa, que linda por el sur con el río así llamado, por el oriente desde el paso de Chichilan, con tierras de Antonio Hernández, y otro pedazo de Chimalpablo, desde dicho paso busca el lindero mirando al norte hasta la cumbre de la loma donde está un palo blanco grueso, dicha tierra tiene 300 varas del paso a la cumbre de dicha loma, hasta coger la medianía, lindando con el terreno de Pedro Celestino, y a la vuelta de la zanja de arriba hasta lindar con la de Francisco Hernández, y topar con el río mencionado. La venta se hizo por precio de 1500 pesos.
El licenciado don José María Aparicio, como apoderado de doña María Tomasa Cervantes, viuda y albacea del finado Luis Chacón, dijo que quedó por bienes de dicho difunto una casita de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle que llaman de Almolonga, con su frente de 12 y media varas al sur y 36 y media de fondo al norte; lindando por este rumbo con solar del ciudadano Manuel Díaz; por oriente con un callejón que va a salir al camino Nacional; y por poniente con patio de Ana Rita Galván, cuya pared divisoria pertenece por mitad entre ésta y las testamentaria de Chacón. Asimismo, dijo que estándole debiendo a José Dionisio Martínez 69 pesos, a José Feliciano Amaro 40 pesos y a Francisco Hernández 12 pesos, cuyas cantidades han sido ministradas para alimento de la familia y no teniendo recursos la viuda para satisfacer, se presentaron los acreedores ante el señor alcalde primero de esta ciudad y se celebró el respectivo juicio, en el cual se manifestó no existir más bienes que la casa referida; por lo cual, dicho señor alcalde propuso que si alguno de los acreedores quería en adjudicación la casa, podría tomarse exhibiendo el exceso. Y admitida esta propuesta por el ciudadano Hernández, ofreció 600 pesos, dando la mitad de contado y la otra dentro de dos años, habiendo quedado convenidos así. Y reduciéndolo a efecto, don José María Aparicio, en nombre de doña María Tomasa Cervantes, otorga que vende a Francisco Hernández la casa deslindada, en precio de 600 pesos, de los cuales exhibió 300 pesos de contado y los otros 300 pesos restantes se obliga a pagar dentro de dos años con hipoteca de la misma casa.
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