Luis de Saavedra, Vicario del partido de Zongolica, vende a Francisco de Estrada, Clérigo Presbítero beneficiado del partido de Chinantla, un esclavo negro nombrado Francisco, de tierra de Biafara, de edad de 20 años poco más o menos y bozal, por precio y contía [sic] de 400 pesos de oro común.\n
Felipe de la Cueva [y de] Herrera, estante en el pueblo de Orizaba, en nombre, voz y por poder del Bachiller Lázaro de Ávila, Clérigo Presbítero, vende a Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de este provincia de Orizaba, un esclavo negro nombrado Francisco, de 25 años, de tierra Biafara, por precio y contía [sic] de 350 pesos de oro común.
Francisco, negro esclavo de Pedro de Almanza, vecino de este pueblo, en virtud de un poder otorgado a su favor por su amo y en conformidad al auto del 9 de febrero de 1636, manifestó 300 pesos de oro común de mercaderías de Castilla y de la tierra para vender en su tienda. Asimismo, el corregidor le notificó pague la alcabala de todo lo que vendiese.\n
El Sargento Manuel Riveros, vecino de la Antigua ciudad de Veracruz, dio su poder cumplido a Alonso González, dueño de su recua, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda un esclavo negro, criollo de la Antigua Veracruz, nombrado Francisco, de 18 a 20 años de edad, por el precio y los plazos que concertare
María Rodríguez, viuda de Juan Martín de Abreo [Abreu], vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a Marcos Bernal, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que venda al contado un negro esclavo nombrado Francisco Angola, que quedó por bienes de su difunto marido, por el precio que concertare, y pueda obligarla a la evicción y saneamiento en bastante forma.
Cristóbal López Muñoz, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Francisco García, oficial de herrero, y a Melchor de los Reyes, oficial de carpintero, cinco negros varones llamados Blas Angola, Juan Ventura, Francisco Angola, Lorenzo Mandinga, Francisco ladino, y una negra llamada María, con una hija de cuatro meses nombrada Magdalena, de nación Angola, por el precio de 480 pesos de oro común cada uno, horros de alcabala.
Alonso Escudero, vecino de Los Ángeles, dio su poder a Alonso Martín, de la misma vecindad, para que haga en su nombre una escritura de venta de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en favor de Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, sin asegurarlo de ninguna tacha y por el precio de 430 pesos de oro común, del cual ya le hizo entrega.
Vicente Alemán, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, vende al Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dueño de su ingenio en esta provincia, dos esclavos, varón y hembra, llamados Isabel y Francisco, de tierras Anxico [Angico], de 35 años de edad, poco más o menos cada uno, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 750 pesos de oro común el par.
Juan de Quiroz, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Pedro de León, mercader de negros, 450 pesos de oro común que restan por pagar de dos esclavos negros bozales de hasta 25 años, llamados Francisco y Diego, de nación Angola, al precio de 450 pesos de oro común cada uno.
Manuel Rodríguez [de Amaya], deudor, y Juan de Quiroz, fiador, se obligan de pagar a Luis Enríquez, vecino de Lisboa, 460 pesos de oro común, el valor de un esclavo negro llamado Francisco.