Juan Miguel de Valencia por una parte y por la otra Agustín Gómez del Castillo, dijeron que el primero recibió unas heridas hechas por el segundo, de la que interpuso querella su mujer y se ha seguido la causa ante la Real Justicia, pero Juan Miguel traía una pistola que sobre ello mismo se querelló siguiéndose contra él. Por tanto de su libre y espontánea voluntad, estando ciertos, sabedores de su derecho otorgan que se perdonan el uno al otro y el otro al otro cualquier cargo o culpa que parezcan tener, así como el derecho, acción civil y criminal que por razón de las querellas se tienen.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder a Juan Miguel de Valencia, de la misma vecindad, para que en su nombre parezca en juicio y pida se aprehendan a los mozos y sirvientes de su recua que andan huidos y que huyesen por deberle dinero, así para que liquiden sus cuentas y les cobre los alcances y de lo que reciba otorgue cartas de pago, los despida y acomode otros por el salario que por bien tuviere, así como para toda la administración de sus recuas.
Pedro Montiel, vecino de este pueblo de Jalapa, albacea, tenedor de bienes y heredero de Clara Montiel, su hija, quien fue esposa de Juan Miguel de Valencia, difuntos ambos, otorga poder general a Pedro Montiel, su hijo, para que se haga cargo de dicho albaceazgo, demande, reciba y cobre de cualquier persona, que le deban, cualquier cantidad de pesos de oro, plata y esclavos, y para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Pedro Montiel, en nombre y con poder de Pedro Felipe Montiel, su padre, y Francisca Montiel, como albacea y heredera de Juan Miguel de Valencia, su hijo difunto, informan que se transfieren unas casas ubicadas en este pueblo, obligándose a cumplir con lo que se inscriba en las escrituras de esta transacción.
Juan Miguel de Valencia, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que el Alcalde Mayor de esta jurisdicción lo ha tenido preso 15 días por escándalo con cierta mujer casada sin que lo cogiesen en el delito, con lo que para precaver y evitar escándalos, rumores y salir de ahí, le han pedido dé segura fianza, otorgando en hipoteca una casa que tiene en este pueblo en 200 pesos, obligándose así a evitar la ocasión del escándalo expresado.
Francisca Montiel y Pedro Montiel, vecinos de este pueblo, madre y suegro de Juan Miguel de Valencia, informan que como apoderados de dicho Juan Miguel de Valencia, otorgan su testamento y atención en todo lo posible a Micaela, quien se crío en casa y con dicho Juan Miguel de Valencia.