Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, vende a Miguel de Aviñón, dueño del ingenio de azúcar de San Miguel, en esta jurisdicción, un negro de nación Angico, de 28 años de edad, llamado Gonzalo, que hubo y compró del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de este pueblo, con las tachas que tuviere, y por quebrado, potroso, sin asegurarlo de cosa alguna, por el precio de 300 pesos de oro común.
Alonso Sánchez, hermano mayor y administrador del hospital de Jalapa, vende a Francisco Hernández de la Higuera un esclavo negro, bozal, llamado Gonzalo, de nación Angola, de hasta 25 años, por el precio de 400 pesos de oro común.
Fray Andrés Martín, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Convalecientes de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, un negro llamado Gonzalo, de nación Angico, de 25 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 300 pesos de oro común.
Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción, Fray Andrés Martín, 300 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Gonzalo, un año después de la fecha de esta escritura.
Francisco de Carriedo, Juez del Camino Real, se obliga de pagar a Francisco Báez Enríquez, vecino de México, 420 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Gonzalo, de nación Angola.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende a Juan Esteban, y a su hijo, Juan Gómez, un negro llamado Gonzalo, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, bozal, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, por el precio de 350 pesos de oro común.
Juan Esteban, mercader, y Juan Gómez, su hijo, residentes en esta provincia, juntos se obligaron a pagar a Francisco Luis, vecino de Jalapa, y a Bartolomé López, mercader de negros, 350 pesos de oro común, precio de un negro llamado Gonzalo, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1619, todos juntos en una paga.
Bartolomé de Oliver, mercader, vecino de Jalapa, vende al Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de ingenio de hacer azúcar, vecino de esta jurisdicción, una negra esclava casada con Gonzalo, chino, esclavo del susodicho, nombrada Andrea, de nación Angola, de 45 años de edad, que hubo de María Rodríguez, vecina de Jalapa, viuda de Juan Martín Abreo[Abreu], libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 200 pesos de oro común los cuales ha de pagar para de hoy día de la fecha en 2 meses, o antes, si fuere el despacho de la flota que se está esperando de los reinos de Castilla.