Francisco de Carriedo, vecino de la ciudad de México, dio su poder cumplido a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño de su ingenio, en esta provincia, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Pedro Martín, ventero de la Venta de la Hoya, se obliga de pagar a Francisco de Carriedo, Juez del Camino Real, 195 pesos y cuatro tomines de oro común, los cuales son por otros tantos que recibió en reales de contado.
Luis Enríquez, vecino de los reinos de Castilla, maestre del navío Nuestra Señora de Loreto, vende a Francisco de Carriedo, Juez de Caminos, un esclavo negro de nación Angola llamado Pedro, bozal, al precio de 530 pesos de oro común.
Hipólito Hernández, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Francisco de Carriedo, juez de caminos, 565 pesos de oro común por la compra de una milpa quebrada en el pueblo de Xicochimalco.
Francisco de Carriedo, Juez de Caminos, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Esteban Fernández Miquinez, 750 pesos de oro común, precio de dos esclavas negras, bozales, de nación Angola, que le vendió en este pueblo.
Ante Francisco de Carriedo, Teniente de Alcalde Mayor, y el Escribano Diego de Jáuregui, el Capitán Domingo de Licona vende a Gabriel de Huerta, vecino de esta provincia, un esclavo negro, bozal, de tierra Bañon, manco de una mano, de 26 años de edad, poco más o menos, al precio de 250 pesos de oro común.
Juan de Quirós, vecino de esta provincia, se obligó a dar y pagar a Francisco de Carriedo, Juez de los Caminos, vecino de Jalapa, 2 000 pesos de oro común (entre renglones:1000 pesos); precio de una recua de mulas de arria, dos esclavos negros, azúcares y otras cuentas, para el día de Navidad del presente año.
Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia, se obligó a dar y pagar a Francisco de Carriedo, vecino de la ciudad de México, 552 pesos de oro común, precio de una suerte de caña de azúcar que cultivó en sus tierras, cuatro meses después de la fecha de la presente escritura.
Francisco de Carriedo, Juez del Camino Real, se obliga de pagar a Francisco Báez Enríquez, vecino de México, 420 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Gonzalo, de nación Angola.
Hipólito Hernández se obliga de pagar a Francisco de Carriedo, juez de caminos, 200 pesos de oro común, por razón de otros tantos que recibió prestados en reales.