José Nicolás de Acosta, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a doña Catalina de Mogollón, viuda vecina de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una negra esclava nombrada María del Rosario, de 27 años de edad, que hubo del Alférez Juan de Campo el 5 de agosto de este año, quien se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 330 pesos de oro común libres de alcabala.
El Capitán don Tomás Borro, natural de la Ciudad y Puerto de Santa María, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo de don Carlos Borro y doña Ángela Aycardo, difuntos, realiza testamento en donde ordena no se le cobre a don Juan Antonio de Lagos y Arbide el adeudo que tiene con él. Declara tener dos casas ubicadas en la Calle Nueva de este pueblo y una más en La Antigua, una tienda ubicada en la Nueva Veracruz con principal de 8, 000 pesos, a cargo de su hermano don José Borro, el menaje de casa, un esclavo de 8 años de edad, una tienda y nevería ubicada en la casa de su morada, además de tener celebrada escritura con Su Majestad sobre el asiento de nieve de este pueblo. Declara ser casado con doña Luisa Margarita de la Rosa Hernández con quien procreó 6 hijos. Nombra como albaceas a su esposa, a su hermano, a don José Francisco Álvarez, vecino de Veracruz, y al Bachiller don José Nicolás de Acosta, Clérigo presbítero. Nombra como herederos universales a sus 6 hijos.
El Bachiller José Nicolás de Acosta, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla, heredero de Manuel de Acosta, junto con don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, en representación de su legítima esposa Gertrudis Jacinta García de Baldemora, como hijos y herederos de don Manuel de Acosta, dijeron que dentro de los bienes del difunto Ventura de Acosta, quedaron tierras que están en pleitos, y para excusar dichos pleitos, otorgan por vía de paz, que se han convenido en lo siguiente: Nicolás señala que de los alcances que resultaron a favor de los herederos del difunto Manuel de Acosta, fue la cantidad de 468 pesos y algunas propiedades que entregó a los apoderados de dicho herederos, los cuales no subsanan el total de los bienes que tenia bajo su administración, mencionando que por no quedarle bienes propios con que pagar dicho total, se obliga a cubrirlo, para lo cual trasfiere los trapiches de la Concepción y San Diego, los cuales cede junto con los demás bienes que ya tiene entregados, para que entre ellos se lo dividan. Dichos otorgantes señalan que se desisten de dicho pleito, con la condición de que si alguno de ellos no cumpliera con lo antes dicho, se harán acreedores a una multa.
Don José Nicolás de Acosta, Clérigo, Presbítero Domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, hijo de los difuntos Manuel de Acosta y Pascuala Díaz de Acosta, otorga su última voluntad, en donde declara no tiene bienes, solamente las tierras que llaman la Cañada y de los Acosta, que él ha administrado con poder de los demás herederos, poder que sustituyó en don Francisco Xavier de Olartegochea, quien deberá seguir el juicio posesorio que hay pendiente con los naturales de Naolinco, no debe ni le deben, nombra albaceas a su compadre Antonio Ortiz y a Cayetano Antonio de Acosta, y por no tener parientes a quien heredar, por heredera nombra a Mónica, niña que él crió y casó con Cayetano de Acosta.
Don Mariano de Campo, de este comercio y vecindad, como apoderado de los herederos de Acosta, y don Cayetano Acosta, marido legítimo de doña Mónica Acosta, heredera del Presbítero don José Nicolás de Acosta, ambos se expresaron respecto a cierto litigio que trataron de promover la susodicha y su consorte por el derecho que exponen tener a las tierras nombradas los Ojuelos, por lo cual se han comprometido en poner dicho asunto en manos y parecer de jueces árbitros para que de común acuerdo decidan las dudas y diferencias que encontraren, por lo que otorgan poder a los licenciados don Sebastián Jarero, vecino de la Nueva Veracruz, y a don José María Durán, de esta Villa, ambos Abogados de la Real Audiencia de México. El primero nombrado por parte de don Mariano de Campo y el segundo por la de don Cayetano Acosta, para que ambos de mancomún vean los autos o papeles que sobre el caso hubiera y con audiencia o sin ella procedan a sentenciar lo que les parezca.
Don Francisco Almendaro, natural del pueblo de Barigote, obispado de Nore en el Reino de Génova y vecino del pueblo de Perote, dijo que a su derecho conviene el probar su legitimidad y limpieza de sangre, la de sus hijos y esposa, por lo que suplica a Vuestra Merced se sirva mandar se le reciba sumaria información con los testigos que presentara los que juramentados en forma declaren al tenor de las preguntas que se mencionan en la escritura. Hecha y protocolada dicha información pide se le de testimonio de ella.
Don José Nicolás de Acosta, Clérigo Presbítero del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de Jalapa, otorga poder especial al Doctor José Francisco Suárez, Prebendado de la Santa Iglesia de Puebla y al Presbítero Carlos José Suárez, vecinos de la ciudad de la Puebla, para que en su nombre aprenda y tome la colación de la Capellanía como auxiliar agonizante en el mismo pueblo, misma que mandó fundar don José Robledano de Cardeña.
Don José Nicolás de Acosta, vecino de Jalapa, uno de los herederos y administrador de las tierras del Capitán Manuel de Acosta, con poder para administrar y defender a los demás coherederos, otorga poder general a don Juan Manuel Castañón, de la misma vecindad, en sustitución de don Manuel Barrientos, vecino de México, a quien se lo revoca, para que los defienda en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don Manuel de Acosta, heredero de don Marcos de Acosta, confiere poder especial al Bachiller José Nicolás de Acosta, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla, junto con don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, vecinos del pueblo de Jalapa, para que junto con los demás herederos pueda dividir, vender o traspasar a cualquier persona los trapiches de la Concepción, San Diego, Tenampa y otras tierras más.
Don Nicolás Ventura de Acosta, vecino de las cercanías del pueblo de Jalapa y residente en el mismo, hijo legítimo y heredero de don Ventura de Acosta, otorga poder especial al Bachiller José Nicolás de Acosta, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla y vecino de este pueblo, junto con don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, vecino del pueblo de Naolinco, para que se ocupen de la defensa de la posesión, amparo y división de las tierras y trapiches de la Concepción, San Diego, Tenampa y demás correspondientes.