Juan José Cabañas de Alarcón, natural del pueblo de Atzalan, Jurisdicción de Jalacingo, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Juan de Alarcón y Catalina de los Reyes, realiza testamento en el cual nombra como albacea al Capitán don Juan Antonio de Zavalza y como heredero a su hermano Matías Cabañas de Alarcón.
Francisco de Solís, vecino de esta villa de Córdoba, Alguacil Mayor en ella y en el partido de San Antonio Guatusco [Huatusco], declara que posee por esclavas a Nicolasa “mulata blanca”, mujer legítima de Juan Ramón mulato libre, hija legítima de Catalina de los Reyes, “mi esclava que fue y al presente es libre”, vecina de la Nueva ciudad de Veracruz; y a Juana hija legítima de la dicha Nicolasa. Señala que al presente la susodicha Catalina de los Reyes le ha pedido arroje y liberte a Nicolasa y Juana, su hija y nieta, pagando por la libertad 600 pesos de oro común. Por otra parte, menciona que la citada Catalina le adeuda 450 pesos de oro común, de lo que por ella pagó para que saliera de la cárcel en que estaba presa; y porque al presente recibe los 600 pesos por la libertad, pudiera cobrarse los dichos 450 pesos que le adeuda, y no lo hace “sólo porque las susodichas gocen de su libertad”; en ese tenor otorga que liberta de toda esclavitud y cautiverio para siempre a Nicolasa y Juana.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOFrancisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, actuando con poder general del Bachiller Antonio Méndez de la Cruz, Cura de la Doctrina de Teziutlán, vende a Luis González de Lucena, de la misma vecindad, una esclava nombrada Catalina de los Reyes, mulata criolla de 37 años de edad más o menos, que compró al Licenciado Pablo López, Cura de Huayacocotla. La venta se hace el 300 pesos de oro común que le ha entregado.