Pedro Mateo, residente en esta provincia, vende a Tomás de Soto, vecino de Jalapa, 11 bestias mulares con sus aparejos, a 67 pesos de oro común cada una.
Tomás de Soto, dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Mateo, vecino de esta provincia, 737 pesos de oro común, precio de 11 bestias mulares, en esta manera: 142 pesos y medio dos meses después de la fecha de esta escritura, y los 594 y 4 tomines de hoy en dos años corridos.
El capitán Agustín de Sotomayor y de la Mota, Alcalde Mayor de esta provincia, nombró curador adliten del menor Diego de Sayas a Tomás de Soto, vecino de Jalapa, y éste lo puso con Esteban de Valladares, maestro examinado en el oficio de sastre, para que aprenda el oficio por espacio de tres años.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, de la misma vecindad, 1 080 pesos de oro común, precio de 12 mulas de arria con sus aparejos, en esta manera: 540 pesos de hoy en nueve meses, y los 540 restantes de allí en otros nueve meses.
Tomás de Soto y su esposa, María de la Cruz Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, vecino de esta provincia, una caballería de tierra en términos de Jalapa, de que se hizo merced a don Álvaro Pérez, abuelo de los otorgantes, ubicada entre unos encinales, en una loma junto a la Venta de Xalatengo, por el precio de 125 pesos de oro común.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco Luis de la misma vecindad, para que representado por su persona y a su dita y crédito, pueda comprar oro y plata labrada o por labrar, pipas de vino, cacao, y otro cualquier género; y una vez vendidos, queden horros de costas y daños hasta 400 pesos de oro común, los cuales haya para sí a cuenta de lo que se debe.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Andrés Moreira, mercader de negros, 435 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Juan, para fines de marzo de 1610, todos juntos en una paga.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Hernández, vecino de la ciudad de la Veracruz, 450 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de nación Angola, un año después de la fecha de esta escritura.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez Fajardo, de la misma vecindad, maestro de albañilería, 900 pesos de oro común que restan de la obra que le hizo de casas de piedra, cubiertas de teja, valoradas en 1 648 pesos de oro común, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.