María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima que fue de primer matrimonio de Tomás de Soto, difunto, su albacea y tenedora de bienes, vecina de Jalapa, con licencia de su segundo marido Don Bartolomé de Lecea, dio su poder cumplido a Felipe de Campo, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre y como tal albacea, cobre de Melchor Benítez, vecino de la Puebla de Los Angeles, 700 pesos de oro común que le quedó debiendo al dicho su primer esposo.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Alonso de Quesada, vecino de la Isla Margarita, 130 pesos de oro común, precio de un negrito de siete años de edad, criollo, llamado Dominguito, para fin de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
Francisco Camacho, residente en esta provincia, se obligó a pagar a Tomás de Soto, vecino de Jalapa, 2 300 pesos de oro común, precio de 25 mulas de arria con sus aparejos, a 67 pesos cada una, con 11 mantas de jerga, un negro llamado Juan María, criollo de Jalapa, en 600 pesos, y 25 pesos por otros tantos que le debía un indio llamado Gaspar, el cual le fue entregado con las mulas, dicha suma la dará en esta manera: 1000 pesos para fin de mayo de 1618; 650 pesos para fin de noviembre del referido año, y los 650 pesos restantes para fin de mayo de 1619.
Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Tomás de Soto, de la misma vecindad, 224 pesos y 4 tomines de oro común, por otros tantos que por él recibió en la nueva Veracruz, de los fletes de su recua, para fin del mes de octubre de 1618, todos juntos en una paga.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, de la misma vecindad, o a quien su poder hubiere, 300 pesos de oro común, precio de cuatro mulas y tres machos en pelo, 6 a 46 pesos y un macho en 25 pesos, en esta manera: la mitad para fin de mes de octubre del presente año, y la otra mitad, para de allí en cuatro meses.
Alonso García de la Torre vende a Tomás de Soto, vecino de Jalapa, unas casas de piedra en este pueblo en 300 pesos de oro común.
Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, como principal deudor, y Tomás de Soto, como su fiador, se obligaron a pagar a Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, 490 pesos de oro común, precio de una negra llamada Lucía con un niño de 10 meses de edad, pues tan sólo le dio 10 pesos de la alcabala, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, prestando voz y caución de grato et rapto por el capitán Andrés Moreira, mercader de negros, vende a Tomás de Soto, vecino de este pueblo, una esclava negra llamada Angelina, de 15 años de edad, poco más o menos, criolla, de Cabo Verde, por el precio de 360 pesos de oro común.
Tomás de Soto, dueño de su recua, vecino de Jalapa, vende a Martín Alonso, vecino de la ciudad de Los Ángeles, un negro ladino llamado Manuel, por el precio de 300 pesos de oro común.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, compró un esclavo negro a plazos.